Florence Pugh ha hecho del chartreuse el color más comentado del otoño con su look en la premiere de ‘East of Eden’ en Nueva York.
No es un tono para pusilánimes. El chartreuse habita esa tierra de nadie ácida que se extiende entre el amarillo y el verde, y ya resulta difícil de defender en una manicura, cuanto más en un vestido de alfombra roja. Pugh, sin embargo, nunca ha mostrado demasiado interés por el camino fácil.
El vestido a medida de Harris Reed que convirtió el ácido en joya
Para la cita neoyorquina de la adaptación que firma Netflix, la actriz eligió un diseño made-to-measure de Harris Reed: un cuerpo escultórico de escote pronunciado, cremallera frontal y detalles en negro y plata, del que emergían unas mangas elevadas en chartreuse que se alzaban dramáticamente sobre los hombros. Por debajo, una falda de seda metalizada en plata caía en una cola generosa que amplificaba todavía más el amarillo verdoso. Harris Reed firma una pieza a medida para una amiga: no en vano Pugh abrió el desfile de otoño de 2025 del diseñador en la London Fashion Week.
El estilismo llevaba, como siempre, la firma de Rebecca Corbin-Murray. El remate llegó en forma de orfebrería: oro, plata, y diamantes de la alta joyería de la casa romana, con un choker y una constelación de anillos que sostenían el efecto de alto brillo. Bulgari equilibra el exceso cromático del conjunto y aporta el contrapunto frío que la silueta necesitaba.
Una gira de prensa que va del corsé casi nupcial al sujetador de lentejuelas
La cita de Nueva York es el último capítulo de una promoción que ha llevado a Pugh a explorar su registro más romántico sin renunciar al filo. En una proyección londinense de la semana pasada lució un vestido negro operístico de Rodarte, devorado por volantes desmesurados, con un collar de rubelita de Bulgari de casi 30 quilates. En otras paradas ha ido bastante más desnuda: sujetador y braguita de lentejuelas de Erdem con kilt, o un camisón de Chloé. Antes, ya en plena gira, un vestido encorsetado en blanco casi nupcial de la casa de Vivienne Westwood con mangas al viento. La gira dibuja un registro romántico con filo punk, y cada parada añade una capa nueva.
El maquillaje y el peinado siguieron la misma partitura. Alex Babsky dibujó un ojo ahumado en plata bajo cejas muy definidas, compensado con un labio mate en rosa suave; Hyungsun Ju recogió el rubio de la actriz en un updo voluminoso por capas. Incluso cuando se acerca al registro más princesa, el resultado sigue teniendo carácter.
El chartreuse no perdona la tibieza: o se lleva hasta el extremo, o se convierte en un accidente de vestuario.
Por qué el chartreuse funciona mejor de lo que dicta la teoría de la moda
Conviene matizar la fama del tono. El chartreuse lleva varias temporadas infiltrándose en los armarios de otoño, y también en las manicuras, después de asomar en colecciones recientes; su mala reputación tiene más que ver con la cobardía de quien lo lleva que con el color en sí. La solución de esta actriz consiste en subirlo todo de volumen: nada de medias tintas, nada de combinarlo con neutros que lo apaguen. Plata fría, metales preciosos y una silueta teatral. El color no es el problema; la tibieza sí.
La lectura de fondo es otra. ‘East of Eden’ es un drama de época y la silueta escultórica, con esa cintura marcada y esas mangas alzadas, cita el armario de la ficción sin caer en el disfraz de época. Es la misma estrategia sostenida en cada parada: piezas de casas con voz propia, joyas de alto quilataje y un equipo de belleza fiel que repite fórmula. Ahí está la diferencia entre un look bonito y una identidad. La promoción seguirá midiendo la resistencia del tono en las próximas semanas, y solo entonces se sabrá si el chartreuse aguanta el invierno o se queda en anécdota de una sola actriz.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Pugh consolida su condición de francotiradora de la alfombra roja, capaz de defender el tono más incómodo de la temporada.
- 💎 El detalle de lujo: El diseño a medida de Harris Reed se remata con oro, plata y diamantes de Bulgari, y en Londres sumó un collar de rubelita de casi 30 quilates.
- 🗣️ El entorno cuenta: Su equipo de siempre, con Corbin-Murray en el estilismo y Babsky y Ju en belleza, convierte cada aparición en un capítulo reconocible.







