El Palacio de Liria inaugura este 1 de octubre la exposición sobre Cayetana de Alba: más de 200 piezas para el centenario de la duquesa.
Hablamos de obras de arte, fotografías, correspondencia, documentos históricos, vestidos, y objetos personales que reconstruyen la vida de la XVIII duquesa de Alba. La muestra, titulada Cayetana. Grande de España, podrá visitarse hasta el 31 de enero y llega a Madrid después de su paso por el Palacio de las Dueñas de Sevilla, donde reunió 150.000 visitantes. Un traslado que convierte el Liria en el epicentro del centenario.
Qué se va a ver y qué se ha recuperado del olvido
El proyecto es fruto de más de tres años de investigación y se organiza en siete secciones temáticas. Ahí está su padre, Jacobo Fitz-James Stuart, la sombra que lo marcó todo, junto a su formación cosmopolita, su faceta de pintora y coleccionista y su vínculo con la ópera, el cine, el flamenco y la moda. Más información sobre la duquesa, en su entrada de Wikipedia.
La fotografía se lleva una de las grandes parcelas. Cayetana posó para Cecil Beaton, Richard Avedon, Henry Clarke y Juan Gyenes, y ya de niña se puso delante de Mariano Benlliure e Ignacio Zuloaga. La investigación ha permitido recuperar parte del patrimonio documental de la Casa de Alba, con cartas de peso: entre ellas, correspondencia con Isabel II del Reino Unido y con Jackie Kennedy. La duquesa escribía a las reinas y a las primeras damas como quien manda una postal.
Otra de las novedades de la edición madrileña es una sección dedicada al 70.º aniversario de la reconstrucción del Palacio de Liria. El edificio quedó arrasado en 1936, durante la Guerra Civil. Su padre encargó el proyecto al arquitecto británico Edwin Lutyens, las obras arrancaron en 1952 y, tras la muerte del duque en 1953, fueron Cayetana y su marido, Luis Martínez de Irujo, quienes las culminaron en 1956.
El recorrido también aborda su labor solidaria y su defensa de los animales, dos piezas que completan el retrato. Y el propio palacio deja de ser continente para convertirse en protagonista: es el testimonio directo de uno de los capítulos clave de la casa. La agenda completa y las condiciones de visita pueden consultarse en la web de la Fundación Casa de Alba.
Reconstruir un palacio destruido por la guerra y convertir después su apellido en marca universal no fue suerte: fue gestión de patrimonios con mano muy firme.
Eugenia Martínez de Irujo comisaría y pone la voz
La hija de la duquesa firma el comisariado junto a Cristina Carrillo de Albornoz y, además, narra la audioguía. Escuchar a Eugenia contando a su madre es, probablemente, el gran aliciente emocional del recorrido. A eso se suma el libro que publica Assouline, Cayetana, la duquesa de Alba: Arte, Aristocracia y el alma de España, escrito por Carrillo de Albornoz, con fotografías familiares, algunas inéditas, imágenes de los palacios y documentos de su vida pública y privada.
Por qué esta muestra juega en otra liga
Aquí viene lo interesante. Las casas nobles españolas llevan años abriendo archivos y no siempre con acierto: la mitad de las veces el resultado es una vitrina con abanicos y un cartel explicativo. Liria va por otro camino. Coloca a Cayetana como personaje cultural, no como figurita de portada, y lo hace con material propio. La diferencia entre una exposición y una operación de marketing está en el archivo.
El contraste con otros capítulos de la familia es inevitable. Aquella boda de 2011 con Alfonso Díez puso a la casa en todas las portadas durante meses, con los hijos y los litigios de por medio, y la duquesa falleció en 2014 dejando un legado monumental. Doce años después, quien firma la revisión de su memoria es su hija. Casualidades, las justas.
Hay un dato que interesa especialmente: la muestra llega a Madrid después de 150.000 visitantes en Sevilla. Esa cifra, sin apenas publicidad, coloca el tirón del apellido muy por encima de lo que la industria cultural espera de una figura aristocrática. El público no va a ver a una duquesa, va a ver a una mujer que entendió su época.
Queda por ver cómo responde Madrid en estos cuatro meses, si la propuesta aguanta en una ciudad con la agenda cultural saturada y qué lectura hace la familia del asunto. Porque una cosa es homenajear a la madre y otra muy distinta ordenar el relato. De momento, el Palacio de Liria abre con más de 200 piezas y un silencio muy bien administrado sobre todo lo que no sale en las vitrinas.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Un centenario no es un drama, pero hay legado, familia y un relato que colocar.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Eugenia, que firma el retrato de su madre; pierde el morbo, que se queda fuera de las vitrinas.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Portada con las fotos inéditas, casi seguro, y algún reproche familiar dicho en voz baja.







