Fabiola Martínez ha puesto voz a lo que muchas madres callan. La ex de Bertín Osborne recuerda el trámite legal que enfrentó al cumplir su hijo Kike los 18 años, un proceso que describe sin paños calientes: ‘Ninguna madre quiere eso’. La confesión, en el podcast Upeka de Tania Llasera, es de las que remueven.
Kike Martínez Osborne, el hijo mayor de Fabiola y Bertín, nació con hidrocefalias y un daño cerebral severo que le exigen apoyo constante. Cuando el calendario marcó su mayoría de edad en enero de 2025, la familia no celebró una fiesta; afrontó un juzgado.
El momento más duro: ‘Ninguna madre quiere eso’
La venezolana, al frente de la Fundación Kike Osborne, nunca ha esquivado hablar de su hijo. Pero esta vez fue distinta. El proceso legal para declarar la incapacidad y obtener la tutela fue un trance que ella misma califica de «muy doloroso». Las palabras del juez, las de la psicóloga forense y las suyas propias se le clavan aún hoy.
«Cuando el juez me dijo que sí, que yo iba a ser la tutora legal y un perito, una psicóloga, afirma que efectivamente mi hijo no tiene posibilidad…», cuenta Fabiola en el citado podcast. La frase se le corta, pero la idea está clara. Ella deseaba oír todo lo contrario, que Kike algún día tomaría decisiones, que sería estupendo y tendría las mismas oportunidades que cualquier otro. La sentencia cerró esa puerta.
La confirmación legal de algo que ya sabía fue la puñalada. «Así lo ve la ley: tu hijo es incapaz y cuando tu hijo es incapaz necesita apoyos», resume con una sinceridad que no busca consuelo. Y añade: «Ninguna madre quiere eso».
Nadie te prepara para oír en un tribunal lo que ya sabes pero no quieres escuchar. La ley te dice incapaz; el corazón, que tu hijo solo necesita tiempo.
La tutela legal, una puñalada emocional
El trámite fue también un espejo familiar. Fabiola explicó ya en marzo de 2025 que la decisión de quién se convertía en tutor se tomó con el juez tras escuchar a todos: «Siempre se elige a uno de los progenitores, que es con el que vive habitualmente, porque si no es muy complicado». El sistema interrogó a Bertín Osborne y a las hermanas de Kike; finalmente, la responsabilidad recayó sobre Fabiola. Ella lo asumió, aunque con dolor.
Pero lo que la madre no está dispuesta a olvidar es la dignidad de su hijo. «Yo siempre he sido muy respetuosa con él», insiste, y pone un ejemplo sencillo pero demoledor: cuando alguien le cambia el pañal, le pide que se lo explique antes. «No es que lo pones ahí, le quitas el pañal… No. Es ‘te voy a cambiar el pañal porque…’ De esta forma le estás dando esa dignidad».
Esa pedagogía diaria es lo que Fabiola quiere trasladar a la sociedad. Kike no decide, pero siente, y su entorno debe honrarlo. La tutela no es un cheque en blanco, es un compromiso con la humanidad de quien más quieres.
Un altavoz que trasciende lo personal
Fabiola ya había tocado este tema en marzo de 2025 al iniciarse los trámites. Entonces denunció que «no nos lo ponen fácil» y que la familia a menudo desconoce los pasos legales hasta que es tarde. Su testimonio no solo habla de una madre, sino de miles que enfrentan el mismo vacío administrativo y emocional.
Al compartir su experiencia en un podcast de gran difusión, la ex de Bertín Osborne da un paso más. No va de víctima: va de mujer que transforma el dolor en conciencia. La Fundación Kike Osborne, que preside, trabaja para mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad; ahora, su voz personal refuerza ese mensaje.
La entrevista completa en Upeka deja una certeza: el amor de una madre no necesita sentencias, pero la ley sí necesita más corazón.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. El dolor es real, pero la historia es de resiliencia, no de escándalo.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la visibilidad de los cuidados y la dignidad de Kike; pierde el sistema, que sigue siendo un laberinto para las familias.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Es probable que otros medios recojan el testimonio y que Fabiola conceda más entrevistas, pero sin ruido mediático.







