La infanta Cristina se ha mudado hace poco al mismo bloque barcelonés donde crió a sus hijos con Iñaki Urdangarin. Si alguien pensaba que huía del pasado, se equivocaba. Ahora, con las maletas aún calientes, prepara su regreso a Bidart, ese rincón del País Vasco francés que siempre fue su refugio veraniego y, ojo, el escenario involuntario de la primera foto de Ainhoa Armentia con el exduque.
Una tradición que ni el divorcio ha podido apagar
La hermana de Felipe VI recupera este verano sus vacaciones en Bidart, pero con una estancia más corta de lo habitual. Fuentes cercanas, citadas por Vanitatis, aseguran que la infanta viajará en las próximas semanas junto a sus hijos y sus parejas, pero que reservará más tiempo para estar con la reina Sofía. El plan es claro: días de playa, los justos, y luego rumbo a Madrid.
No será un veraneo cualquiera. Hace justo un año, en agosto de 2025, Cristina e Iñaki ya se coordinaron para no coincidir en el apartamento que un día compartieron. Este verano la coreografía se repite. Agendas pactadas, turnos de nevera y cero escenas incómodas en la urbanización. El piso se ha convertido en un espacio de custodia compartida… pero de la nostalgia.
Y es que Bidart tiene un magnetismo especial para la familia. Allí pasaban las Navidades, los veranos, las Semanas Santas. Justo en sus playas apareció Iñaki por primera vez con su nueva pareja, y poco después la infanta se quedó como propietaria del inmueble. Una paradoja perfecta: el divorcio le dio la titularidad absoluta, pero no le quitó las ganas de volver.
El apartamento que sobrevivió al divorcio
El refugio de la infanta es modesto para los estándares reales: unos cien metros cuadrados, con una terraza que da al mar y vistas a una piscina comunitaria. La casa se compró como segunda residencia, pensada para vacaciones tranquilas de familia numerosa. Hoy Cristina sigue compartiendo los gastos con su exmarido. Lo práctico gana a lo sentimental, o al menos lo intenta.
El piso está en una urbanización exclusiva a un paso de la playa, donde también veranea una de sus ex cuñadas. Los reencuentros con el clan Urdangarin son, por tanto, inevitables. La infanta incluso mantiene una relación excelente con su ex suegra, Claire Liebaert, que también tiene residencia en la misma zona y se deja ver siempre que puede.
En esta redacción nos parece un máster en gestión de divorcios. Cristina no borra el pasado, lo administra. Sabe que Bidart es parte de su biografía sentimental y no está dispuesta a regalarle al pasado el privilegio de prohibirle un chapuzón en el Cantábrico.
La infanta recupera Bidart como quien abre un álbum de fotos, con una sonrisa, pero sin querer pasar la página demasiado rápido.
Bidart, ese lugar donde todo confluye
Hay algo de encrucijada generacional en este pequeño municipio vascofrancés. Es el punto donde se cruzan las familias Borbón y Urdangarin, ahora más conectadas por los nietos que por el matrimonio original. La infanta ha sabido preservar una red de afectos que va más allá del certificado de divorcio, y eso es una jugada maestra que no necesita protocolo.
Conviene recordar que Cristina de Borbón no solo ha cambiado de casa en los últimos meses. Se ha desvinculado de la Fundación Aga Khan y ha elegido Barcelona como base permanente. Todo apunta a que la infanta está reescribiendo su mapa personal, y Bidart es un capítulo que se niega a cerrar.
El verano de 2026 será nostálgico para ella, sí, pero sin intención de recrear postales antiguas. Sus hijos ya son adultos, sus parejas se suman a la expedición, y el apartamento se llena de vida nueva. Mientras, Iñaki Urdangarin esperará su turno, como quien devuelve un libro prestado.
La playa, al final, no entiende de divorcios. El mar de Bidart seguirá mojando los pies de todos, con o sin coordinación de agendas. Y la infanta, por lo que parece, no piensa perderse ni una ola.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Una coreografía familiar bien ensayada; la tensión real apenas asoma bajo la arena.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la infanta, que disfruta de su propiedad sin renunciar a los recuerdos. Pierde el ex, que sigue en lista de espera para usar el apartamento que ayudó a pagar.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Próxima portada en Semana o Diez Minutos con fotos playeras de la infanta, sin duda. Y con titular asegurado: “Cristina, feliz y sin Iñaki en su paraíso francés”.







