Mediaset ha echado el resto y se ha quedado con la joya de la corona de Pasapalabra. La productora MC&F, titular de los derechos de ‘El Rosco’, ya trabaja con el grupo de Fuencarral para alumbrar un nuevo concurso diario que devuelva a Telecinco al tablero de las tardes. El movimiento, que ha pillado a Antena 3 con el pie cambiado, llevaba más de un año en un cajón. Según ha publicado Diez Minutos, el acuerdo entre Mediaset y MC&F se cerró poco después de que el Tribunal Supremo admitiera a trámite el recurso que cuestionaba la legalidad del uso de la prueba final. Ahora, con la sentencia firme que obliga a la cadena de Atresmedia a eliminar el mítico rosco, todo está listo en Fuencarral.
Un año de silencio y un contrato que lo cambia todo
La jugada se cocinó con una paciencia digna de ajedrecista. Cuando el Supremo dio indicios de que la prueba difería del formato original protegido por ITV, los responsables de Mediaset apretaron el acelerador. La productora de Christian Gálvez y Marron, que adaptó el concepto para Antena 3 en 2020, aceptó negociar en paralelo. Así, mientras Antena 3 seguía emitiendo Pasapalabra con normalidad, ya había un borrador de acuerdo que Mediaset guardaba bajo llave. No era solo una opción. Era un plan A.
La información adelantada por Diez Minutos no da cifras, pero el movimiento es de los que cambian las reglas del juego. Con la sentencia firme en la mano, el rosco ya no es un añadido legalmente viable en el Pasapalabra de Antena 3. Y en Fuencarral ya están puliendo los últimos detalles de un formato que, con toda probabilidad, mantendrá la esencia de la prueba más icónica de la televisión. Mediaset no compra el nombre, compra el corazón del concurso.
Antena 3, contra las cuerdas: ¿y ahora qué?
La cadena de Atresmedia se enfrenta a un dilema de manual. Pasapalabra es su buque insignia de las tardes desde 2020, cuando arrebató el formato a Telecinco. Ahora, sin el rosco, el programa pierde su clímax diario. Deberán reestructurar la prueba final —quizá con un panel, quizá con un trivial cronometrado—, pero el riesgo de que la audiencia descarríe es real. Porque el rosco no es solo una prueba. Es el ritual de las siete y media de la tarde, la cuenta atrás que enganchó a millones.
Mientras tanto, Mediaset se frota las manos. No solo recupera un activo de prestigio, sino que lo hace en un momento en el que Telecinco necesita rearmar su parrilla vespertina. El nuevo concurso, aún sin título confirmado, podría ver la luz antes de fin de año. Todo apunta a que será una producción ambiciosa que probablemente heredará el espíritu del clásico Pasapalabra, pero con un envoltorio nuevo. El salseo televisivo está servido.
El eterno baile de derechos que marca la televisión española
Esto ya lo hemos vivido, pero con las tornas cambiadas. En 2019, Telecinco perdió Pasapalabra ante Antena 3 por un conflicto similar relacionado con las licencias de ITV. Aquella decisión fue un mazazo para Mediaset y un golpe de suerte para Atresmedia, que supo exprimir el formato con Roberto Leal al frente. Ahora, cinco años después, la historia se repite pero con los papeles inversos. El grupo de Fuencarral se ha armado de paciencia, ha esperado a que la justicia le diera la razón a MC&F y ha movido ficha en el momento preciso.
El eterno baile de derechos es una partida que nunca termina. Los espectadores, mientras tanto, somos testigos de una guerra fría en la que los formatos son los verdaderos protagonistas. ¿Volveremos a ver un rosco diario en Telecinco con idéntica mecánica? Es muy probable. ¿Con otro nombre? Seguro. El poder de ‘El Rosco’ no está en la marca, sino en la cuenta atrás. Y eso, queridos, vale oro.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Un gol en el último minuto que deja a Antena 3 con cara de ‘¿y ahora qué hago yo?’.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Mediaset, que se anota el tanto moral y el estratégico; pierde Antena 3, que ve tambalearse su búnker de las tardes.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antena 3 contraatacará con un apaño de última hora y una campaña de marketing a todo trapo. El otoño televisivo será una guerra.







