El negocio de Sara Carbonero e Isabel Jiménez que ya dispara los beneficios: 2,18 millones con Slowlove

Las periodistas han cerrado el ejercicio con un 30% más de beneficio neto y un reparto de dividendos que les deja 54.000 euros a cada una. Sara Carbonero reaparece hoy en la inauguración de su primera tienda física en Madrid.

No es una exclusiva de esas que revientan los platós, pero el runrún de los números de Slowlove lleva días recorriendo los mentideros financieros y, oye, tiene su aquel.

Las cifras que importan (y que ya quisieran otros)

Sara Carbonero e Isabel Jiménez fundaron Slowlove en 2015 con la idea de apostar por la moda sostenible, ese concepto que ahora todos llevan en la boca pero que ellas pusieron sobre la mesa cuando casi nadie hablaba de slow fashion. Diez años después, el Registro Mercantil ha hablado: la compañía cerró el último ejercicio con un beneficio neto de 2.188.949 euros, un 30% más que el año anterior.

Las cuentas reflejan una evolución en la facturación de 4,35 millones de euros, frente a los 3,52 millones del año anterior , lo que supone un 21% de crecimiento. Vamos, que las periodistas no solo entienden de informativos: saben cómo hacer caja. Y con estilo.

El reparto de dividendos ha sido generoso: Sara Carbonero e Isabel Jiménez, que controlan un 2,5% cada una de la sociedad (Tendam se queda con el 95%), recibirán cerca de 54.000 euros brutos. Una cifra que, comparada con los salarios de algunos colaboradores de televisión, da para unas cuantas sonrisas irónicas.

De vuelta al ojo público: Sara Carbonero reaparece

Este jueves 21 de mayo, las dos socias inauguran la primera tienda física de Slowlove en Madrid. Para Sara Carbonero es un regreso muy esperado: no se la veía en un evento público desde el fallecimiento de su madre, Goyi Arévalo, hace unas semanas. La apertura supone el pistoletazo de salida de un plan de expansión que contempla siete nuevos locales por toda España durante los próximos meses.

Mientras la tienda echa a andar, la web sigue facturando más de un millón de euros al año, un dato que confirma que el cliente de Slowlove es fiel y le gusta comprar desde el sofá. Pero tener un espacio propio en pleno centro de Madrid es otro nivel. Y Sara lo sabe.

Periodistas, mamás y ahora referentes del retail: ¿alguien da más?

Sara Carbonero e Isabel Jiménez no son las primeras famosas que montan una firma de moda, pero sí de las pocas que pueden presumir de beneficios millonarios y de no tener la marca en números rojos. La mayoría de los proyectos nacidos al calor de un nombre conocido se diluye en dos temporadas; Slowlove, en cambio, ha sabido jugar bien sus cartas.

Encontró su hueco en la moda sostenible cuando el término aún sonaba a chino, se alió con un gigante como Tendam —que le aporta logística, distribución y músculo financiero— y, sobre todo, no hipotecó su identidad. Diez años después, el ejemplo de estas dos periodistas es el que muchas celebrities envidiarían. Y ojo, porque el futuro apunta a más: siete aperturas en camino y la fidelidad de una clientela que ya compra online como si no hubiera un mañana.

Al final, la noticia no es que dos mujeres guapas y famosas tengan un negocio. Es que su negocio es más rentable que la trayectoria televisiva de más de uno. Y eso, en los tiempos que corren, tiene un mérito enorme.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 3/10. No hay sangre, pero sí dinero. Y el dinero siempre cotiza.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Ganan Sara Carbonero e Isabel Jiménez, que se embolsan 54.000 euros y abren tienda. Pierden los que pensaban que ser periodista no daba para tanto.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Próxima parada: las cuentas del año que viene, que con las nuevas tiendas prometen batir récords otra vez. Y alguna exclusiva en ¡Hola! sobre la nueva vida de Sara, seguro que cae.