La tiara más mítica del joyero Alba ha cruzado el Atlántico y se ha vendido por 1,7 millones de euros en una subasta en Estados Unidos. Sí, esa misma. La que Cayetana de Alba puso en circulación en los noventa para pagarle a Cayetano un caballo de competición. Casualidades, las justas.
Hablamos de la conocida como ‘la rusa’, una pieza con pedigrí imperial que ha vuelto a salir al mercado tres décadas después de aquella venta privada que en su momento dio para portadas, comentarios de salón y alguna que otra ceja levantada en el entorno de la duquesa. Y atención que el cierre vuelve a poner el foco donde nadie había mirado en años: en el sueño olímpico del benjamín de la casa.
Lo que se ha vendido y por cuánto exactamente
Según ha publicado La Vanguardia este domingo, la tiara fue adjudicada en una sala estadounidense por la nada despreciable cifra de 1,7 millones de euros, una cantidad muy por encima de la estimación inicial. El comprador no ha trascendido y la casa de subastas mantiene la discreción habitual en estos movimientos.
La pieza es una de las llamadas kokoshnik, el tipo de tiara de inspiración rusa que tanto gustó a las cortes europeas a finales del XIX y que sigue teniendo culto entre coleccionistas. La de Alba estaba documentada, fotografiada y, sobre todo, ligada a una de las mujeres más fotografiadas del siglo XX en este país. Eso, en una subasta, lo es todo.
El caballo de Cayetano y la decisión que dio que hablar
La historia detrás vale tanto como la propia joya. En los noventa, Cayetana decidió desprenderse de la tiara para financiar la carrera ecuestre de su hijo Cayetano Martínez de Bordiú, que en aquel momento aspiraba a competir al máximo nivel. La duquesa lo dijo entonces sin ambigüedades: vender una joya por su hijo le parecía lo más natural del mundo. Y se quedó tan ancha.
Tela marinera. Porque al final aquella decisión, tan criticada en su día por algunos sectores aristocráticos que veían sacrilegio en sacar una pieza del joyero histórico, resultó ser una de las muestras más cristalinas de cómo entendía Cayetana las prioridades familiares. Tres décadas después, la tiara reaparece, multiplica su valor y la anécdota vuelve al primer plano. Como cuenta su entrada de Wikipedia, la duquesa siempre presumió de tomar sus decisiones sin pedir permiso a nadie.
Por qué esta venta importa más allá de la cifra
El caso de ‘la rusa’ encaja en una tendencia que llevamos viendo en los últimos años: las grandes casas aristocráticas españolas y europeas están moviendo joyas históricas en subastas internacionales con resultados que, en muchos casos, pulverizan estimaciones. Pasó con piezas de los Saboya, pasó con joyas vinculadas a María Antonieta, y vuelve a pasar aquí. El mercado del coleccionismo de tiaras vive un momento dulce y Estados Unidos se ha convertido en plaza fuerte.
Lo curioso del movimiento es el simbolismo. Cayetana vendió la pieza para apoyar a un hijo, y treinta años después esa misma decisión que tanta tinta gastó cobra otra dimensión: la joya ha multiplicado su valor por una cifra que, según calcula La Razón, supera con creces lo que en su momento cobró la duquesa. Las decisiones tomadas con criterio, ya se sabe, suelen envejecer bien.
¿Y ahora qué? Pues toca ver si la pieza acaba expuesta en alguna colección privada, en algún museo norteamericano o si vuelve a circular en otra subasta dentro de unos años. Lo que está claro es que la historia de Cayetana, su hijo y la tiara que viajó por un caballo va a seguir contándose mucho tiempo. Para empezar la semana, no está nada mal.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. No hay bronca familiar pero sí relato con lazo: tiara, caballo y nostalgia, todo en uno.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana el comprador anónimo y la memoria de Cayetana. Pierde el joyero español, que ve marchar otra pieza histórica.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Cayetano hablará del tema en algún evento ecuestre antes de que acabe el mes, casi seguro.







