Emily Blunt y Stanley Tucci sellan su amistad con una estrella

Emily Blunt y Stanley Tucci han recibido a la vez su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, y la coreografía del momento dijo más que cualquier discurso. La ceremonia, celebrada esta semana en plena promoción de El diablo viste de Prada 2, reunió a los dos actores en una placa de bronce empotrada en el bulevar más fotografiado del mundo.

Lo confirmó el Hollywood Chamber of Commerce en su anuncio oficial: dos estrellas contiguas, mismo día, mismo guion. Una rareza institucional que en realidad funciona como declaración pública de una amistad de más de veinte años.

La amistad que empezó en una redacción de Runway y nunca se ha roto

Blunt y Tucci se conocieron en el rodaje de El diablo viste de Prada, en 2005. Ella debutaba como Emily Charlton, la primera asistente cínica y mordaz de Miranda Priestly; él interpretaba a Nigel, el director artístico que sostenía la maquinaria emocional de la película. Casi dos décadas después, vuelven a coincidir en la secuela que se estrena este verano y que David Frankel ha vuelto a dirigir para 20th Century Studios.

La elección de compartir ceremonia no fue una ocurrencia de marketing. Blunt y Tucci pidieron expresamente recibir sus estrellas el mismo día, según ha trascendido en publicaciones especializadas estadounidenses. Y lo lograron: el currículum del actor y la trayectoria de la británica justificaban de sobra la doble distinción.

El detalle familiar también fue pieza central de la jornada. John Krasinski, marido de Blunt, sostuvo el discurso más emotivo de la mañana. A su lado, Felicity Blunt —hermana de Emily y esposa de Tucci desde 2012— observaba la escena con la naturalidad de quien lleva años conviviendo con esta amistad cruzada. Porque sí: Tucci es cuñado de Blunt desde hace más de una década, un dato que el público generalista suele olvidar y que añade una capa íntima al gesto.

Por qué el Paseo de la Fama llega justo antes del estreno de Prada 2

El timing es de manual. La doble estrella aterriza en plena campaña de promoción de The Devil Wears Prada 2, con Meryl Streep, Anne Hathaway y Stanley Tucci retomando sus papeles originales. Anne Hathaway ha repetido en alfombra roja con Versace en los últimos meses, y la maquinaria publicitaria del estudio lleva semanas calentando el estreno con apariciones medidas al milímetro.

Lauren Weisberger, autora de la novela original, vuelve a aparecer en los créditos como productora ejecutiva. Y, según ha publicado Variety, el presupuesto de la secuela rebasa los 100 millones de dólares (alrededor de 92 millones de euros), una cifra coherente con las grandes franquicias femeninas que Disney ha relanzado en los últimos dos años.

Una amistad de Hollywood que escapa al manual del divorcio millonario

Conviene matizar lo que significa este gesto en el Hollywood actual. La industria se ha acostumbrado a contar amistades rotas y prenupciales filtrados. El caso Pitt-Jolie cerró por fin su disputa por Miraval después de casi una década de litigio; Sofía Vergara y Joe Manganiello firmaron su divorcio con una pulcritud quirúrgica gestionada por Laura Wasser. En ese ecosistema, la imagen de Blunt y Tucci recogiendo juntos su estrella, con sus parejas riendo a un metro, casi parece un anacronismo encantador.

El paralelismo más cercano sería el de Meryl Streep y Goldie Hawn, que llevan décadas exhibiendo amistad sin un solo desencuentro público. O el tándem Tom Hanks–Ron Howard, que ha sobrevivido a varias generaciones de crisis del sistema de estudios. Lo que Blunt y Tucci consolidan es la idea, casi en extinción, de que el cine también construye familia. Y la próxima cita ya está marcada: la première mundial de El diablo viste de Prada 2 el 1 de mayo de 2026, con doble alfombra roja en Los Ángeles y Nueva York.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La doble estrella refuerza la marca de ambos como tándem de prestigio justo antes del estreno más esperado del año.
  • 💎 El detalle de lujo: La placa de bronce en el Paseo de la Fama tiene un coste oficial de 85.000 dólares (unos 78.000 euros), abonado siempre por el patrocinador del homenajeado.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Cercanos a la pareja Krasinski-Blunt apuntan a que la ceremonia compartida fue una idea de Felicity Blunt, que llevaba años deseándola.