Que alguien de tu familia sea Reina no significa que tu vida esté solucionada a nivel económico. A este respecto, sobre los más allegados de doña Letizia se han dicho auténticas barbaridades. Llegó a comentarse que, cada mes, un helicóptero de la Casa Real se posaba sobre la casa de la abuela de la soberana y lanzaba fajos de billetes. La rumorología ha llegado a tal punto que se ha asegurado que otros familiares de la Reina fueron agraciados con bloques de pisos. Sin embargo, esto no son más que leyendas urbanas. La realidad es muy diferente.
8Una familia mal avenida
Mucho se ha escrito y hablado sobre la armonía familiar de los Rocasolano. La mecha casi siempre prendía en Navidad. Y la encargada de encenderla era la abuela Enriqueta, a quien muchos medios elogiaron al fallecer como modelo de discreción. Algunos miembros de su familia se rieron mucho al leer ese tipo de titulares porque poco o nada tenía que ver con la discreción. Le encantaba meter cizaña y sacar a la gente de sus casillas.
Enriqueta era la única que se atrevía a plantarle cara al padre de doña Letizia. Al parecer, a Jesús Ortiz le gustaban muchos las mujeres y, en cierta ocasión, alguien le vio con una chica en un hotel de Córdoba y se lo contó a la abuela Enriqueta, que le faltó tiempo para echárselo en cara en cuanto lo tuvo a su alcance. Así definió al padre de doña Letizia su sobrino: “Su actitud con las mujeres siempre ha sido bastante suelta. Cuando nos visitaba en casa, acostumbraba a traerle flores a mi madre, su cuñada, y jugaba a ser un don Juan besándole el cuello como saludo. A mí, aquella actitud de Chus con mi madre me erizaba bastante, y supongo que a mi padre también”.







