La guardesa de Cantora, Almudena Mateos, ha acudido al programa “De viernes” para relatar lo que ha definido como un auténtico “asalto” a la finca de Isabel Pantoja, protagonizado por el hijo de la artista, Kiko Rivera, y su pareja, la bailarina Lola García.
El asalto a Cantora

Según Almudena Mateos, el asalto se produjo cuando ambos habrían accedido a la propiedad acompañados de varios hombres y tras romper el candado de la cancela de entrada, lo que generó una situación de gran tensión en el interior de la finca.
“Me voy para Medina a comprar unos candados para asegurar esa puerta. Cuando regreso, encuentro que han roto el candado de la cancela de la entrada y se me descompone el cuerpo”, ha relatado Almudena Mateos, visiblemente afectada, al explicar el momento en el que descubrió la presunta irrupción. La guardesa ha insistido en que, al llegar al patio, se encontró con varios hombres desconocidos, lo que aumentó su sensación de inseguridad y desconcierto.
“Yo no sabía quién había arriba, y le digo a mi hija que empiece a grabar. Primero veo a cinco hombres que no conozco de nada en el patio”, ha continuado explicando, subrayando que posteriormente reconoció al propio Kiko Rivera y a su pareja, Lola García. Según su versión, la situación no solo no se calmó con la aparición del DJ, sino que se volvió todavía más tensa, con gritos, reproches y enfrentamientos muy próximos físicamente.
En ese contexto, la guardesa asegura que el hijo de Isabel Pantoja le advirtió de que iba a contactar con su madre, mientras ella insistía en que abandonaran la finca y avisaba de que llamaría a la policía. La tensión fue en aumento cuando, según el relato emitido en el programa presentado por Bea Archidona y Santi Acosta, un trabajador del entorno del DJ se encaró con la guardesa, generando un nuevo enfrentamiento.
En paralelo, se produjo una conversación telefónica entre Kiko Rivera y su tío, Agustín, en la que el artista intentaba explicar lo sucedido. “Estoy entrando en mi casa y me están montando un lío del carajo”, habría señalado el DJ, asegurando que había viajado desde Murcia y que no entendía la situación que se estaba produciendo en la finca.
Durante esa llamada, Agustín trató de calmar los ánimos con mensajes de tranquilidad, mientras el ambiente seguía subiendo de tono. Según lo narrado, el propio Kiko llegó a expresar su enfado por el conflicto, asegurando que no estaba dispuesto a soportar la situación y mostrando su frustración por el desencuentro con el personal de la finca.
Kiko Rivera ha sido señalado

El momento más delicado se produjo cuando el DJ intentó pasar el teléfono a la guardesa para que hablara con su entorno familiar, pero la conversación se interrumpió debido a la tensión creciente en el lugar. “Eh, eh, eh, un momento. A mi hija no la habláis así”, habría reaccionado Almudena Mateos, tratando de proteger a la joven presente durante el altercado.
Uno de los puntos que más ha llamado la atención del testimonio es la actitud de Lola García, pareja de Kiko Rivera, a quien la guardesa describe como especialmente beligerante durante el incidente. Según su versión, la joven habría grabado a los presentes y habría mantenido una actitud provocadora constante, alimentando el conflicto en lugar de rebajarlo.
“Son gente sin educación, sin valores”, ha sentenciado Almudena Mateos, que ha insistido en que el comportamiento vivido en Cantora fue “muy desagradable” y marcado por los insultos, los gritos y la tensión continua. Además, ha añadido que, en su opinión, la actitud de la pareja del DJ fue especialmente determinante para elevar el nivel del enfrentamiento.
La guardesa ha concluido su relato con una valoración especialmente dura sobre la situación vivida, asegurando que nunca había presenciado un episodio similar dentro de la finca. Un testimonio que, de confirmarse en todos sus términos, dibuja una jornada de máxima tensión en el entorno de Cantora, con graves acusaciones de irrupción, enfrentamientos y amenazas de intervención policial.







