Este jueves se cumplen veinte años desde que Mercedes Milà abriera por primera vez las puertas de la casa de Gran Hermano. Un programa que cambió la forma de hacer televisión y la vida de las personas anónimas que decidieron sumergirse en una aventura seguida por más de quince millones de españoles. 20 años después, nada es igual. Hoy te contamos cómo es la vida de una de sus finalistas, Ania Iglesias, dos décadas después.

Una finalista muy cuestionada

> Gran Hermano ha sido uno de los realities que ha revolucionado la televisión. A lo largo de sus dieciocho ediciones, muchas cosas les han ocurrido a los concursantes. Ha habido de todo, rosas y espinas. Cuando todo indica que no habrá un nuevo Gran Hermano, hacemos un repaso por o por la vida de uno de los concursantes más queridos del formato. Llegaron con una maleta cargada de ilusiones y la fama les llegó sin avisar.

Este fue el caso de Ania Iglesias, que se convirtió en la segunda finalista del primer Gran Hermano de la historia. Durante unos años pudimos verla colaborando en televisión, incluso hasta hace algunas meses fuimos testigos de algunas apariciones televisivas, pero,  ¿qué ha sido de su vida? Si quieres enterarte de todo, dale a ‘siguiente’.

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