Conocíamos a Belén Esteban en 1999 cuando abandonaba Ambiciones entre lágrimas y con una barriga en la que llevaba a la futura niña de sus ojos, por la que Belén advirtió que Ma-ta-rí-a.

Veinte años más tarde, la Esteban sigue protagonizando programas y polémicas, sin que la audiencia muestre señales de hartazgo de un personaje exprimido hasta la extenuación.

Recordemos cómo se forjó el efecto Belén Esteban.

Jesulín de Ubrique

La relación entre Jesulín y Belén Esteban fue muy corta
La relación entre Jesulín y Belén Esteban fue muy corta

Pero otro factor determinante para entender el fenónemo Belén Esteban es el hecho de que el hombre que la abandonó fue Jesulín de Ubrique, el torero de moda. Un hombre que por aquel entonces era rico y famoso. Vamos a obviar la mención a si era guapo o no, eso daría para muchos artículos.

El hecho de que Jesulín, también un hombre de origen humilde, pudiera darle la patada a su novia embarazada y dejarla en la calle, era algo intolerable en aquel momento. De hecho, eso fue lo que convirtió a Jesulín en villano y a Belén Esteban en princesa. Jesulín abandonaba a Belén y nos abandonaba a todas un poco…

También es cierto que en aquel momento los toreros gozaban todavía de una imagen idealizada de auténticos hombres. Ellos, que destacaban por su hombría frente al toro, tenían que representar otros valores morales ejemplares fuera de la plaza. Que Jesulín dejase a Belén, embarazada de su hija, era considerado como un acto de cobardía horrible. Hoy, en cambio, la imagen de los toreros está bastante desvirtuada socialmente. Además de que Jesulín no es la estrella mediática que fue. Así que, Belén Esteban se habría vuelto a casa de sus padres como las demás.