Anabel Pantoja ha vivido uno de los momentos más emocionales de su Semana Santa en Sevilla, una celebración que cada año ocupa un lugar muy especial en su calendario y que esta vez estaba disfrutando rodeada de su círculo más cercano.
La influencer se había desplazado a la capital andaluza para participar en las tradicionales procesiones, reencontrarse con amigos y compartir jornadas de convivencia con su familia, una costumbre que intenta mantener siempre que le es posible. Sin embargo, en medio de ese ambiente festivo y de tanta intensidad, un inesperado problema de salud terminó alterando sus planes y provocando una escena que ha conmovido a muchos de sus seguidores.
Anabel Pantoja ha roto su silencio

Durante los primeros días de celebración, Anabel se dejó ver completamente integrada en el ambiente de la Semana Santa sevillana, disfrutando de procesiones, encuentros con amigos y largas comidas que suelen acompañar estas jornadas tan señaladas. A su lado estaban personas muy importantes para ella, entre ellas su pareja, David Rodríguez, además de varios familiares y amigos que también se encontraban en la ciudad para vivir estas fechas tan especiales. La prima de Kiko Rivera estaba inmersa en el ambiente de fervor religioso, celebración y convivencia que caracteriza a estos días en Sevilla, donde las calles se llenan de fieles, turistas y vecinos que siguen con devoción cada salida procesional.
Pero el ritmo frenético de la jornada anterior acabó pasándole factura. El cansancio acumulado, las largas caminatas y la intensidad propia de estas celebraciones terminaron provocando un bajón físico en la influencer, que comenzó a encontrarse mal y tuvo que detener de golpe su itinerario por la ciudad. La propia Anabel fue quien decidió contar lo que le estaba ocurriendo a través de sus redes sociales, donde comparte con frecuencia detalles de su día a día con los más de dos millones de seguidores que la acompañan en Instagram.
Con el termómetro en la mano y visiblemente afectada, Anabel Pantoja explicó que había alcanzado los 38,3 grados de fiebre, una situación que la obligó a permanecer en reposo y a cancelar temporalmente sus planes para continuar disfrutando de la Semana Santa sevillana. “La paliza de ayer me hizo mella. Llevo toda la noche y día con fiebre y sin poder levantarme de la cama”, relataba con evidente preocupación en una de sus publicaciones, dejando claro que el agotamiento había terminado pasando factura a su salud.
La influencer compartió varias imágenes para mostrar cómo estaba viviendo ese momento, confirmando así que el malestar era real y que se veía obligada a quedarse en casa mientras en las calles continuaban las procesiones y celebraciones que tanto le gustan. Para alguien que vive estas fechas con tanta intensidad, tener que parar de repente supuso un golpe emocional importante, algo que se reflejó claramente en los vídeos que publicó poco después.
Anabel Pantoja está muy afectada

En uno de los vídeos, Anabel aparecía llorando desconsoladamente mientras hablaba de cómo se sentía, una escena que llamó especialmente la atención de quienes siguen habitualmente su actividad en redes. En ese momento de vulnerabilidad, la influencer explicó que su estado de ánimo también estaba muy condicionado por una situación concreta que había vivido en su propia casa.
Entre lágrimas, Anabel relató un momento que la había afectado profundamente, relacionado con su madre, Merchi, una figura fundamental en su vida y uno de sus principales apoyos personales. Según explicó, en medio del malestar que estaba sufriendo por la fiebre y el cansancio acumulado, esperaba recibir un gesto de consuelo que no llegó en ese instante.
“Ha pasado por delante de mí y ha pasado de mí”, decía visiblemente emocionada, describiendo el momento que había vivido poco antes en su casa. En ese mismo relato, Anabel añadió que se había levantado encontrándose muy mal y había intentado buscar el cariño de su madre, algo que para ella era especialmente importante en ese momento de debilidad.
“Me he levantado mal y le he dicho a mi madre que estoy mala y no me abraza. Solo quiere darle abrazos a mi hija”, explicaba entre lágrimas, dejando ver hasta qué punto se sentía sensible por la situación. La influencer continuó expresando su frustración con una frase que reflejaba claramente su estado emocional: “Cuando tengo fiebre solo quiero a mi madre y mi madre no me quiere a mí”, decía en ese momento de desahogo.
Mientras tanto, Merchi se encontraba ocupándose de Alma, la pequeña de la familia, completamente volcada en su papel de abuela. La escena, que mezclaba cansancio, enfermedad y emociones a flor de piel, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados entre los seguidores de Anabel.
En medio de ese episodio de vulnerabilidad, la influencer incluso decidió plantear una encuesta a sus seguidores para saber si otras personas también experimentaban sentimientos similares cuando están enfermas. Las opciones que ofrecía eran tan directas como su propio desahogo: “¿Os pasa? Sí, literalmente. No, ni de coña”, preguntaba en su cuenta, buscando complicidad entre quienes la siguen.
El episodio, sin embargo, tuvo un desenlace mucho más reconfortante pocas horas después. Los gestos de cariño por parte de su madre no tardaron en llegar, y la propia Anabel compartió que Merchi había preparado uno de esos remedios tradicionales que muchas familias consideran infalibles cuando alguien está enfermo: un buen puchero casero.
“Hoy ceno puchero de mi madre, a ver si me revive”, escribió la influencer con un tono ya mucho más relajado, mostrando que el ambiente en casa había cambiado completamente. Incluso comentó que aprovecharía ese caldo para dárselo a probar también a la pequeña Alma, en una escena familiar mucho más tranquila que la vivida horas antes.
Parece que los cuidados maternos hicieron efecto rápidamente. El caldo caliente y el descanso ayudaron a Anabel a recuperarse lo suficiente como para volver a salir a la calle al día siguiente, algo que no dudó en compartir también con sus seguidores. La influencer volvió a integrarse en el ambiente de la ciudad para presenciar una de las procesiones del miércoles, en una Sevilla completamente abarrotada de público.
A pesar del pequeño contratiempo de salud, la Semana Santa de Anabel Pantoja está siendo especialmente significativa, no solo por las celebraciones religiosas, sino también por el ambiente familiar que se ha generado a su alrededor durante estos días. La influencer ha podido compartir momentos con su pareja, David Rodríguez, y también con su primo Kiko Rivera, con quien se ha dejado ver en varias procesiones y encuentros gastronómicos.
Las imágenes compartidas en redes muestran a Anabel, Kiko Rivera, Raquel Bollo y varios amigos disfrutando juntos del ambiente sevillano, algo que muchos han interpretado como una señal de acercamiento dentro de la familia. Esta estampa de unión llega además en un momento en el que el DJ ha protagonizado un nuevo capítulo en su relación con su madre, Isabel Pantoja.
La reconciliación familiar

En las últimas semanas, Kiko Rivera ha dado pasos públicos hacia la reconciliación con la cantante, con quien llevaba años distanciado. De hecho, el DJ ha estrenado recientemente una canción titulada “No hay paz sin ti”, un tema que ha dedicado precisamente a su madre y que refleja su deseo de cerrar viejas heridas familiares.
Así, mientras Sevilla continúa viviendo con intensidad su Semana Santa, Anabel Pantoja ha pasado de las lágrimas al reencuentro familiar en cuestión de horas, demostrando una vez más que en su vida las emociones suelen vivirse con una intensidad poco habitual. Entre procesiones, fiebre, pucheros caseros y abrazos pendientes, la influencer ha vuelto a mostrar a sus seguidores una cara muy humana y cercana, capaz de conectar con miles de personas que siguen cada paso de su día a día.




































