Nacho Abad se ha sincerado como nunca sobre su experiencia al frente de ‘En boca de todos’ en Cuatro y su cita semanal con ‘Código 10’, desvelando detalles sobre la competencia, la libertad en la televisión y la pregunta más impertinente que le han hecho sobre Susanna Griso y Ana Rosa Quintana. Con una agenda apretada que combina la conducción diaria con el prime time de Cuatro, Abad ha encontrado tiempo para reflexionar sobre su trayectoria y su manera de entender las tertulias televisivas.
Nacho Abad confiesa el secreto

En su entrevista para El Mundo, Nacho Abad se mostró franco y directo sobre su cambio de registro, pasando de los sucesos a la política. «No conozco a nadie que lo haya hecho. Vengo de un mundo jurídico, de pruebas y, ahora, la política es un mar de corrupción. Yo nado dentro de ese mar de odio y de fango con muchísima facilidad porque conozco el paño», confesó el periodista, dejando claro que su experiencia le permite manejar con soltura los debates más complejos y polémicos. Esta transición, según Abad, le ha permitido marcar la diferencia con respecto a sus competidores en la franja matinal, aportando análisis basados en conocimiento y rigor.
Además, el presentador no dudó en resaltar su ventaja sobre Antonio García Ferreras, con quien compite diariamente en la misma franja horaria en La Sexta. «Hemos ganado unos cuantos días, pero no es lo habitual. La clave de mi programa es la pluralidad. En muchas tertulias sólo se invita a gente de la misma tendencia. En la mía hay gente de derechas y de izquierdas», explicó Nacho Abad, defendiendo la diversidad de opiniones que caracteriza a sus programas. Esta pluralidad, según él, garantiza que se escuchen voces discrepantes y que se mantenga un debate equilibrado, algo que considera esencial para mantener la credibilidad frente a la audiencia.
Ana Rosa Quintana y Susanna Griso, señaladas

El periodista también destacó su libertad absoluta dentro del programa, algo que considera clave frente a otros espacios de debate: «Yo no veto a nadie y, en otros sitios, sí. Hay una libertad absoluta incluso para hablar de mí. Hay programas en los que no te puedes meter con el presentador porque no vuelves al programa. Yo no tengo ningún problema en que se metan conmigo, en que me critiquen o en que hagan análisis discrepantes al que yo hago», afirmó Abad, subrayando que su objetivo es mantener un espacio donde la verdad y la opinión se combinen sin censuras.
Entre las confesiones más esperadas, Nacho Abad abordó la pregunta más impertinente que le han hecho sobre las “reinas de las mañanas”, Susanna Griso y Ana Rosa Quintana. El periodista reveló que le preguntaron cuál de las dos considera mejor, pero esquivó la respuesta: «La más comprometida fue la de cuál era mejor de las periodistas más influyentes con las que he trabajado: Susanna Griso o Ana Rosa. Respondré cuando escriba mis memorias«, zanjó, dejando la intriga sobre su opinión personal. Con esta respuesta, Abad mantiene un equilibrio entre respeto y discreción, evitando comparaciones directas que podrían generar polémica.
Sobre la fórmula de éxito de ‘En boca de todos’, Nacho Abad señaló que se basa en información clara y análisis riguroso, aun cuando las jornadas de tres horas y media de directo presentan grandes desafíos. «Trato de contar lo necesario para comprender la noticia. Hago tres horas y media de directo cada día. Es muy difícil no equivocarse. Seguro que habré cometido algún exceso», admitió el presentador. Para él, la conciencia y la integridad son más importantes que la simple guerra por la audiencia: «Me da lo mismo, porque prefiero estar tranquilo. Primero es la conciencia y, después, la audiencia», subrayó.
La falta de libertad en televisión

En otro momento de la entrevista, Abad denunció la falta de libertad que, según él, caracteriza a algunos espacios televisivos. «Pues en algunos veo falta de libertad y uno que es importante: uno no nace rey y se queda rey para toda la vida. En algún momento hay que abdicar o se cae uno del trono», señaló, dejando entrever su opinión sobre la necesidad de humildad en los medios. «No va por nadie. Hay muchos tronos y uno tiene que aprender a ser humilde», aclaró, evitando apuntar directamente a su competencia, pero dejando un mensaje claro sobre la responsabilidad y la ética en la televisión.
Además, Nacho Abad explicó que su enfoque plural le permite diferenciarse de otros programas de tertulia, donde la alineación política suele ser uniforme. «En mi programa hay opiniones de derecha e izquierda. Eso genera debate real y permite que la audiencia vea la noticia desde distintos ángulos», afirmó. Para Abad, esta diversidad de voces no solo enriquece el contenido, sino que también fortalece la credibilidad del programa y su reputación como periodista independiente.
El comunicador también confesó que, a pesar de la intensidad de su agenda, disfruta del contacto diario con los espectadores y de la posibilidad de analizar en directo los temas que importan. «Hacer política desde la televisión es complicado, pero también es un reto apasionante. Se trata de trasladar la complejidad del mundo político a la audiencia de manera comprensible, sin perder rigor», destacó Abad, mostrando su compromiso con la transparencia y la educación informativa.
Finalmente, Nacho Abad reflexionó sobre su relación con los grandes nombres de la televisión matinal y cómo maneja la presión del medio: «Siempre he intentado ser justo, equilibrado y respetuoso. El público lo nota y valora que haya respeto incluso en los debates más acalorados», concluyó. Con estas declaraciones, Abad se muestra como un profesional íntegro y consciente de su papel, dispuesto a mantener su estilo propio frente a la competencia y a seguir consolidándose como una de las voces más influyentes de la televisión española.







































