La princesa Leonor: sus instructores revelan que fue tratada como una más en la formación

Los directores de las tres academias y del buque Elcano confirman que la heredera compartió horarios, comidas y rutina con el resto de cadetes. Solo las medidas de seguridad marcaron la diferencia, según fuentes cercanas a la Casa Real.

Leonor, tratada como una más. Así de tajantes fueron los responsables de su formación militar cuando tuvieron que hablar de ella. La princesa de Asturias, que en unos meses concluirá tres años de instrucción castrense, ha vivido bajo el mismo régimen que el resto de sus compañeros. Horarios, comidas, rutina, disciplina. Igual que cualquier cadete o guardiamarina, con la única excepción de unas medidas de seguridad que, según ellos, fueron ‘muy, muy discretas’.

De Zaragoza a Marín: normalidad que no entiende de protocolos

En la Academia General Militar, su primer destino, Manuel Pérez López lo resumió en una frase para la historia del off the record real: ‘Es una cadete más, que hace vida normal fuera y dentro de la academia’. Lo repitió tantas veces que casi se convierte en un lema de la Casa. ‘Yo siempre digo que es la dama cadete Borbón Ortiz, a la que estamos formando como una más’, apostilló cuando la prensa insistió. Hasta se permitió decir que lo estaba haciendo ‘bien’, un pequeño orgullo que suele reservarse para los alumnos que no dan problemas.

En la Escuela Naval de Marín, el comandante Pedro Cardona elevó el listón. Preguntado por si hubo favoritismo, soltó un ‘absolutamente, no’ que debió oírse en el Cuartel General. Lo que sí tuvo Leonor fue un plan de estudios adaptado, pero el resto fue idéntico al de 500 alumnos. Y sobre la reina Letizia, silencio: ‘No sería procedente’ hacer comentarios de ninguna familia, incluida la real.

A bordo de Elcano y en el aire: la misma exigencia

El buque escuela Juan Sebastián de Elcano fue otra prueba de fuego. El capitán Luis Carreras-Presas confirmó que ‘lo que quieren transmitir, desde el principio, es que haya normalidad’ y que Leonor fue tratada como una guardiamarina más, ‘a excepción de las medidas de seguridad’. Las diferencias que sí hubo fueron las marcadas por la tradición: un recibimiento con honores y la firma en el libro de honor. Nada que no se hiciera con cualquier jefe militar.

Ahora, en la Academia General del Aire, el discurso se mantiene intacto. Su director, Luis González Asenjo, adelantó que la heredera viviría ‘exactamente igual que un alumno de cuarto: mismo régimen interno, mismos horarios, mismas comidas, mismas salidas’. Y una curiosidad: el plan de estudios tiene los mismos créditos y carga aeronáutica. Ni un respiro extra.

Lo que quieren transmitir es que haya normalidad. Que Leonor sea una más en todos los aspectos.

Septiembre en Getafe: la universidad que también quiere tratarla como una alumna corriente

El siguiente capítulo salta de los cuarteles a las aulas. En septiembre, la princesa arrancará Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Getafe. Y por lo que han dejado caer algunos de sus futuros profesores, la consigna de ‘ser una más’ seguirá vigente. Lluís Orriols comentó en ‘D Corazón’ que no ha habido ninguna instrucción especial: ‘La vida continúa sin ningún tipo de cambio’.

El politólogo Pablo Simón, también docente del mismo centro, tiró de ironía: ‘No suelo mirar los nombres cuando corrijo, pero este seguramente resalte. Empiezo por detrás y espero no reconocer su letra’. Una anécdota que, sin embargo, refleja el tono que la Casa Real quiere imponer: evaluación continua neutra, exámenes tipo test y cero medias tintas con la futura reina.

El reto será mantener esa normalidad cuando las miradas de toda España se concentren en un campus de Getafe. Por ahora, los profesores parecen decididos a no convertirla en la ‘alumna vip’.

Mucho más que una operación de imagen: una manera de preparar a la reina

Al final, todo este despliegue de aparente sencillez no es improvisado. La Casa Real lleva décadas aprendiendo que la mejor estrategia para blindar a la heredera es no tratarla como tal cuando se está formando. Ya lo hicieron con Felipe VI, aunque en otra época menos mediática. Ahora, con Leonor, la transparencia calculada se ha convertido en una herramienta tan poderosa como un uniforme. Porque si los directores de las tres academias y del buque insigne han repetido el mismo mantra —‘es una más’— es porque desde Palacio se ha pedido, con la misma discreción que las medidas de seguridad, que no haya favoritismos. Y los números cantan: los mismos exámenes, las mismas comidas, los mismos madrugones. Solo el tiempo dirá si en la universidad la operación saldrá igual de redonda.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Bajo. La normalidad es la noticia, no el salseo. Solo un punto por el inevitable runrún de las medidas de seguridad.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la Casa Real, que consolida la imagen de una Leonor disciplinada y cercana; pierde el periodismo más sensacionalista, que se queda sin carnaza.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Seguro. En septiembre, cuando pise la Carlos III, tendremos las primeras fotos de compañeros curiosos y algún profesor concederá una entrevista para contar cómo es tener a Borbón en clase.