Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido: el libro que destapa el divorcio tras 16 años de matrimonio

El periodista Vicente Zabala lo revela en su biografía 'Memoria de Morante', donde el maestro confirma que la crisis de pareja agravó su estado anímico. La noticia pone fin a una relación que comenzó en 2010 y que siempre se mantuvo alejada de los focos.

Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido han dicho adiós. Dieciséis años de matrimonio y dos hijas no han frenado un divorcio que ya se cocía en 2025.

El libro que revela lo que la pareja intentó mantener en secreto

La confirmación ha llegado de la mano de Vicente Zabala, periodista taurino que acaba de publicar Memoria de Morante. El adiós y el regreso de un genio herido. En sus páginas, el autor deja claro que la crisis conyugal pesó en el ánimo del diestro, que ya lidiaba con problemas de salud mental.

Zabala narra cómo en octubre de 2025, tras cortarse la coleta en una corrida, Morante viajó a Portugal para ver a su psiquiatra. Antes, pasó por La Puebla del Río, donde residía con su familia, con “pendientes dolorosos asuntos personales por resolver” —así lo describe el libro—. Esos asuntos eran, precisamente, la disolución del matrimonio.

El torero, que en 2025 anunció su retirada tras sufrir una una grave cornada que le llevó al hospital, ya arrastraba problemas de salud mental, según la biografía. La crisis de pareja fue, en palabras del autor, “una segunda separación matrimonial que, por ser parte de su estricta intimidad, no puede serlo de estas páginas”.

Dos bodas, dos hijas y una discreción que ahora se rompe

Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido se casaron el 31 de octubre de 2010 en la Hacienda de Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Una ceremonia íntima con 150 invitados y muy pocas caras conocidas del toreo. Fruto de esa unión nacieron María y Lola, que hoy tienen 17 y 14 años.

Pero el capítulo anterior de Morante tampoco fue sencillo. El 22 de octubre de 2005 se casó con Cynthia Antúnez, con quien tuvo a su primer hijo, José Antonio Jr., en 2007. Un año después, la pareja se divorció. Aquella separación, mucho más rápida, apenas ocupó titulares.

La peor cornada de Morante no vino de un toro, sino de la trastienda de un amor que se apagaba mientras el maestro intentaba volver a los ruedos.

Cuando la retirada y la ruptura llegan a la vez: ¿causalidad o punto de inflexión?

La historia de Morante recuerda a otros casos en los que el fin de una carrera profesional coincide con el desgaste del matrimonio. La presión de los ruedos, los largos periodos fuera de casa y, en este caso, una salud mental frágil forman un cóctel que pocas parejas resisten.

El libro de Zabala no entra en las razones íntimas, pero sí sugiere que la separación fue ese “pendiente doloroso” que el torero tuvo que resolver antes de seguir su tratamiento. Que un hombre tan celoso de su intimidad haya permitido que este dato se publique dice mucho de la importancia que tiene en el relato de su vida.

Mientras, Elisabeth Garrido mantiene el silencio que siempre ha guardado. Ni una palabra en redes, ni una foto filtrada. La misma discreción con la que se casó es la que ahora envuelve su divorcio. Y eso, en el mundo de la prensa rosa, es casi un milagro.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Separación confirmada por un libro, sin escándalo de por medio. Lo justo para que la noticia duela más por lo que calla que por lo que cuenta.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Zabala, que tiene la exclusiva editorial; pierde la pareja, que ve cómo su intimidad se convierte en capítulo de una biografía.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Difícil. Elisabeth no hablará; Morante está centrado en su salud. Quizá alguna revista intente un reportaje con las hijas dentro de unos años.