El pasado lunes Toño Sanchís intervenía vía telefónica en El Programa de Ana Rosa para aportar su opinión en torno a las polémicas declaraciones que los productores de ¡Más que baile! habían realizado sobre Belén Esteban. Sanchís avivó aún más la llama y afirmó que la de San Blas era bastante enemiga del esfuerzo, además aprovechó para recordar que “él no le debe un duro a nadie”. Ana Rosa Quintana, bajo el pretexto de la desigualdad de condiciones en un debate cuando el entrevistado se encuentra al teléfono, le brindó la posibilidad de sentarse en su famoso sofá para que se expresase “sin vetos ni cortapisas”. Sorprendentemente el manager ha aceptado la invitación.

La entrevista, efectivamente, va a tener lugar mañana y Toño se ha encargado de pactar una serie de condiciones para sentirse y sentarse cómodo en su llegada a Telecinco de cara a su primera entrevista televisada después de que saltase, hace ya un año, su conflicto con Belén Esteban. En primer lugar Toño será exclusivamente entrevistado por Ana Rosa Quintana y Joaquín Prat. Ningún colaborador intervendrá en la entrevista aunque entendemos y suponemos que después harán debate y comentarán sus respuestas. Además, Sanchís quiere evitar encontrarse con cualquier persona que trabaje para Sálvame: redactores, coordinadores, reporteros… Será maquillado y peinado en los departamentos específicos que se utilizan para recibir a los políticos -presidentes de Gobierno, presidentes de Comunidad Autónoma, ministros…-. En tercer lugar, el plató deberá convertirse en un espacio cerrado y ninguna de las puertas, ni siquiera las de seguridad, pueden permanecer abiertas mientras él se encuentre dentro, evitando así todo tipo de topos, filtros y móviles que puedan grabar su estancia en las instalaciones de Mediaset. Desde el programa Sálvame ya han confirmado que estarán preparados para la llegada de Toño y que ellos, por supuesto, van a hacer su trabajo, que no es otro que esperarlo e intentar preguntarle.




Se conoce que al evento llegaron enfadadas y que quien llevaba la voz cantante en el asunto era la ex gran hermana. Entraron al recinto para ver si los estímulos las calmaban pero nada más lejos de la realidad. Al llegar al segundo puesto volvieron a discutir y para evitar el circo, salieron de nuevo al exterior donde definitivamente y ante la sorpresa de los presentes, cada una se fue por su lado.






















La larga lista de infidelidades del duque de Edimburgo es muy amplia. Empezó a desligarse del yugo matrimonial llevado por la monotonía de su vida. Tuvo que abandonar su profesión y se vio relegado a ejercer de consorte, sin voz ni voto.






































Aguda pregunta la de Enríquez cuando se le plantea el hecho de que qué tipo de cuestiones negativas observó durante el matrimonio que no lo hiciese en los anteriores años de convivencia. Y como si de una respuesta de examen perfectamente estudiada se tratase, Feliciano ha explicado que «nadie se casa sin estar convencido. Antes de casarme, como en todas las parejas, hubo discusiones, diferencias de criterio, pero yo estaba muy enamorado de esa persona y convencido que el paso del matrimonio iba a ser para toda la vida. Siempre pensé que los problemas que pudieran surgir los iba a superar».
















