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miércoles, 17 agosto 2022 17:45

Los tres insólitos sacrificios de Letizia Ortiz para dejar de ser periodista y convertirse en reina

Está claro que durante la entrega de los Premios Mariano de Cavia fuimos testigos del triunfo de doña Letizia Ortiz. Su estilo, la incuestionable elegancia y su belleza opacaron cualquier crítica. Sin embargo, el camino recorrido hasta llegar a este punto no ha sido fácil. No ha habido rosas, más bien espinas. Letizia ha tenido que aprender a moverse en un ambiente, en ocasiones hostil, para el que no fue criada. A entender las intrigas palaciegas y sobrevivir pese a ellas. A escuchar más y hablar menos, pero sobre todo ha tenido que aprender a renunciar.

Spanish Queen Letizia during the " ABC Awards : Mariano de Cavia, Luca de Tena and Mingote 2016 " in Madrid on Tuesday 13 December 2016.
Letizia Ortiz, más bella que nunca durante la entrega de premios Mariano de Cavia

La historia de Letizia Ortiz Rocasolano parece un cuento de hadas. Su inolvidable «es todo tan hermoso” desde el balcón de Palacio dista mucho de lo que ha tenido que vivir. Ella era una mujer independiente, que había luchado por un sueño de pequeña. Hija de una madre enfermera, un padre con tradición periodística y un abuelo taxista. Su ambición y preparación le llevaron a tener una prometedora carrera profesional. Formar una familia estaba muy lejos de sus intenciones más inmediatas.

El día en que todo cambió

Pero se cruzó en su camino un hombre que la supo cortejar. Su príncipe azul. Su vida se tambaleó de repente. Sus cimientos y pretensiones laborales se convertían, a bote pronto, en una madeja inservible. De la noche a la mañana dejó de ser dueña de su propia vida. Sus pasos comenzaron a ser guiados y en ocasiones dirigidos por la Institución. No pudo decidir el día en que se anunció su compromiso matrimonial. Tampoco despedirse de sus compañeros de viaje por la vida. A partir de aquel gélido 1 de noviembre de 2013, Letizia Ortiz desapareció para siempre.

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Letizia Ortiz y sus hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía, durante un acto institucional

Una vez casada, todas las miradas se fijaron en ella y comenzaron las insidiosas preguntas. ¿Cuándo dará un heredero a la corona?. ¿cómo una mujer plebeya con abuelo taxista puede llevar el peso de una corona? Pasó de ser una profesional esplendorosa a convertirse en una mujer cuyo objetivo era procrear. Y dar a luz a un varón. Tensión que con el tiempo se ha dulcificado, puesto que ha asegurado la continuidad de la corona. Aunque sea sobre la testa de su hija, la ahora Princesa de Asturias.

Pero el mayor de los sacrificios que ha tenido que realizar ha sido renunciar a su libertad. Poco a poco ha conseguido imponer su criterio y ha logrado recuperar parte de su espacio personal. Pero nunca su independencia. No puede tomar decisiones propias. Todas son cuestionadas, vigiladas y debatidas. Porque ser periodista pesa, pero más pesa ser Reina.