Egoitz Txurruka, presentador de ‘Trivial Pursuit’: de Magisterio a soñar con un reality de aventuras

Compagina 'Trivial Pursuit' con siete años al frente de 'Esto no es normal' en ETB y presume de la bendición de Jordi Hurtado. Sobre el amor, respuesta de salón: soltero, pero no solo.

Egoitz Txurruka, presentador de ‘Trivial Pursuit’ en La 2, ya está grabando la segunda temporada del formato. Y lo cuenta sin que se le mueva un músculo de la cara.

Lo hace en una entrevista con Diez Minutos en la que repasa su salto desde un reality de aventuras hasta la comunicación y en la que deja claro que su ambición no tiene freno: ‘Soy incombustible y como una esponja’. Traducido: quiere más, y lo dice sin pudor.

El vasco compagina el concurso de cultura general de La 2 con ‘Esto no es normal’, en ETB, un espacio que lleva siete años presentando junto a Nerea Alisa. Casi nada.

De un examen de Matemáticas a hacer las preguntas en televisión

La historia arranca en Vitoria, en primero de Magisterio, con una asignatura pendiente y un casting que apareció justo ese mismo día. ‘Dije: si me sale bien, me presento. ¡Y me cogieron!’, recuerda. De ahí salieron otro reality en el País Vasco, Radio Gaztea como el chico del fin de semana, la tele, la calle como reportero, y, en 2021, la oportunidad de presentar.

De aquella primera aventura guarda un dato que impresiona: diez kilos menos en doce días viviendo en la selva. Y una secuela doméstica que cuenta con retranca, la de levantarse de madrugada para abrir la nevera y comprobar que había comida.

De concursante a maestro de ceremonias, sin traumas.

Trece años dan para mucho: del barro de la selva al plató de un concurso sin soltar el acento de Mallabia.

Ahora presume de memoria y de amigos que no quieren jugar al Trivial con él porque ‘saben que pierden’. Tampoco le tiembla el pulso al reconocer que se le escapan preguntas: ‘Menos mal que me pagan por hacerlas y no por contestarlas’.

La bendición de Jordi Hurtado y un caserío en Mallabia

Sus referentes tienen nombre y apellidos: Roberto Leal, Jorge Fernández y Carlos Sobera, gente que lleva años comunicando con letras mayúsculas. Pero el título honorífico se lo concedió otro gigante. Jordi Hurtado, vecino de estudios en Sant Cugat, le soltó: ‘Te doy la bendición, Txurru, porque el que viene aquí tiene éxito’. La bendición del padre de la comunicación suena a espaldarazo y a broma entre compañeros a partes iguales.

En lo personal vive en el monte, en un caserío que era de sus abuelos y que reforma para que algún día quepa toda la familia. Sobre el amor responde con frase de salón: está enamorado ‘del teatro y de la vida’, aunque admite que le gustaría tener a alguien con quien compartir las aventuras. Soltero, pero no solo.

Y de fondo, un runrún de futuro: le encantaría presentar un reality de aventuras, se apunta a hacer dupla con Paula Vázquez y estas Navidades se escapa a Canarias para sacarse el título de buceo. Viajar es su otro vicio: Finlandia, Islandia, un safari por África, Filipinas.

Por qué La 2 necesita un presentador con acento de pueblo

El caso de Egoitz Txurruka explica el momento de la industria. Los concursos de preguntas han dejado de ser el pariente pobre de la parrilla y se han convertido en un refugio rentable: se graban a destajo y fidelizan a un público que no pide novedades. La 2 lleva tiempo explotando ese filón, con la parrilla de RTVE como termómetro. Para sostenerlo hace falta una cara que no canse y que no compita con el concursante.

Ahí está el precedente que todos miran: la longevidad de Jordi Hurtado en el género, el hombre que convirtió la paciencia en oficio. Txurruka, formado en la calle como reportero y con siete años de tabla en ETB, no llega con aura de estrella, llega con otra cosa: cercanía y un punto de orgullo local que en televisión se traduce en naturalidad. Su recorrido en la cadena vasca se sigue en la web de ETB.

También hay un aviso en su discurso. Cuando dice que no tiene techo, está pidiendo más peso en la parrilla, y eso en TVE significa una cosa: si la segunda temporada responde, el siguiente paso lógico sería un formato de prime time a su medida. Que nadie se lance todavía a celebrarlo.

El relato del chico de pueblo que se hizo presentador vende, y vende bien. La duda razonable es cuánto aguanta cuando el formato deje de ser una sorpresa. Toca mirar la parrilla de La 2 para ponerle fecha al estreno y ver cuánto espacio le concede la cadena.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Ni una traición en el horizonte: el único suspense es saber quién será esa persona especial que espera en Mallabia.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana La 2, que se asegura una cara amable y fácil de mantener; pierde el prime time, que sigue esperando su hueco.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si la segunda temporada responde, habrá anuncio de nuevo formato antes de que acabe la temporada.