Mario Vaquerizo cerveza: confiesa sus 12 latas diarias y el libro que nació de su caída

El libro 'El cardadismo ilustrado', 208 páginas y publicado por HarperCollins, repasa sus excesos y el accidente de 2024 en Horteralia. El artista normaliza una rutina que él mismo califica de adicción y descarta que afecte a sus compromisos.

Mario Vaquerizo se bebe doce latas de cerveza al día y lo confiesa en su nuevo libro sin un ápice de drama.

No es un titular sacado de contexto ni una frase rescatada de una entrevista a las tantas de la madrugada. Está escrito, negro sobre blanco, en El cardadismo ilustrado, las 208 páginas que el artista presentó el pasado miércoles 4 de noviembre bajo el sello de HarperCollins. Ahí dentro hay confesiones, reflexiones sobre la autocensura y un episodio que le cambió la vida.

Y sí, entre esas páginas está la cerveza. Mucha.

Doce latas, una nevera en el camerino y cero arrepentimiento

Mario Vaquerizo no se esconde. Cuenta que es consciente de que a sus espaldas se comenta que bebe demasiado y admite que no es normal beberse diez o doce latas diarias. Lo escribe él mismo, con esa mezcla de sinceridad y punto de humor que le caracteriza y que le ha valido media carrera.

Hay más confesiones en ese capítulo. Que lo primero que pide al llegar a un plató es que la nevera del camerino esté llena de cerveza. Que al volver del gimnasio se toma una. Y que, puestos a ponerle nombre, él mismo lo llama adicción: ‘Se llama adicción. Pero lo vivo con normalidad’.

La coletilla importa, porque ahí está todo el argumento: ‘Lo que no sería normal es si por ello dejase de ser yo y abandonase mis obligaciones’. El marido de Alaska no pide perdón ni promete dejarlo. Normaliza.

Una confesión dicha sin retórica de púlpito convence más que veinte campañas de imagen, y aquí quien la suelta no necesita que le crean.

El libro que nació de una caída de las que cambian la vida

El grueso del volumen, sin embargo, no es la cerveza. Es la caída. En 2024, durante una actuación en el festival Horteralia, Vaquerizo se fue al suelo y aquello terminó en hospital, fractura de las vértebras 4 y 6 y una pérdida severa de visión.

Recuperó cerca del 90% de la vista de forma paulatina. Pasó cuatro meses con collarín cervical y necesitó rehabilitación intensiva para recuperar la movilidad del cuello y la fuerza en la laringe. Un accidente que pudo haberlo dejado en otra cosa muy distinta y que él convierte ahora en material de libro.

De hecho, la idea que sostiene El cardadismo ilustrado lo resume casi todo: una ‘filosofía para sobrevivir a las caídas sin despeinarse’. Viniendo de un hombre que se sube a un escenario con plumas y tacones, la frase tiene más recorrido del que parece a primera vista.

Por qué esta confesión funciona (y otras no)

El libro-confesión es un género que en este país se ha convertido en un deporte de contacto. Casi todo el mundo tiene algo que contar y casi nadie lo cuenta bien. La diferencia aquí es que Vaquerizo no vende una redención: no dice que va a dejar de beber ni pide perdón, no promete una versión mejorada de sí mismo. Dice que bebe, que lo sabe y que le da igual lo que se opine. En un ecosistema donde cada declaración parece calibrada por un gabinete de comunicación, eso resulta casi exótico.

La comparación con otras confesiones del corazón es inevitable. Cuando un famoso reconoce un exceso en una entrevista de cinco minutos, huele a promoción. Cuando lo escribe en 208 páginas y lo titula con una filosofía propia, como mínimo hay intención, y hay un relato construido. Otra cosa es que el lector compre el marco entero: que la adicción no afecta a sus obligaciones porque él así lo decide. Ahí se le puede discutir, y con razón.

Lo que no se le puede negar es la coherencia. Lleva años defendiendo un personaje que es exactamente eso, un personaje sin trampa, y ahora sabemos también el precio físico de la caída que lo tuvo cuatro meses con collarín. Queda por ver si el siguiente capítulo es una gira, una nueva presentación o una portada más en la que alguien le pregunte, otra vez, por las doce latas.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Confesión jugosa, pero contada por él mismo y con la lección aprendida: nada que arda.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Vaquerizo, que convierte el rumor en páginas vendidas; pierde el corrillo que ya no tiene nada que cuchichear.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Habrá entrevista televisiva en dos semanas y la nevera del camerino será el gag de la temporada.