Kim Kardashian: la finca que ha comprado en plena escapada con sus hermanas

La empresaria ha cerrado la compra de la parcela situada entre su casa y la de Kylie en La Quinta, a la que accedió en un carrito de golf. El precio no se ha hecho público; el agente le ofreció las mismas condiciones que por su vivienda actual.

Kim Kardashian ha cerrado la compra de una finca en Palm Springs tras colarse en el jardín de la propiedad.

La casa entre Kim y Kylie que se compró a sí misma

Todo ocurrió en el episodio de The Kardashians emitido el 5 de noviembre. La fundadora de Skims viajó al desierto con Kris Jenner, Khloé Kardashian y tres compañeras de reparto de su próxima comedia, The Fifth Wheel: Nikki Glaser, Brenda Song y Fortune Feimster.

El destino era la casa de Kris en La Quinta, una finca de más de 11.000 pies cuadrados —unos 1.020 metros cuadrados— que la momager (madre y mánager del clan) compró en 2018 por 12 millones de dólares (alrededor de 10,4 millones de euros). Siete dormitorios, siete baños, piscina rectangular, chimeneas exteriores, y vistas a la sierra. La propiedad había pertenecido a Sylvester Stallone.

Al aterrizar, la familia ejerció de anfitriona y enseñó el detalle que convierte ese vecindario en un club privado: los senderos escondidos entre setos conectan las casas de la familia. ‘Los hicimos para poder llegar a casa de las demás por detrás en lugar de ir por delante’, contó Kim mientras el grupo atravesaba la vegetación.

Y entonces llegó la idea. La parcela situada entre su vivienda y la de Kylie estaba en el mercado. Kim subió a sus invitadas a un carrito de golf y las llevó a inspeccionar el jardín ajeno sin permiso. ‘Es allanamiento, que quede claro. No lo hagáis en casa’, advirtió a cámara.

En Palm Springs el ladrillo no se compra: se hereda, se negocia o se visita por la puerta de atrás.

Un resort privado que se fue comprando por partes

La operación se cerró en una llamada. El agente inmobiliario le ofreció el mismo precio que había pactado por su vivienda actual, así que la lógica fue instantánea: vender una de las dos, quedarse a medio camino de Kylie y ganar vistas. La parcela nueva queda entre la casa de Kim y la de Kylie. Khloé lo confirmó en su confesionario: ‘La ha comprado. La ha comprado de verdad’.

La compra no responde a un capricho de guion. ‘A toda la familia le encanta Palm Springs. Mis abuelos vivían allí y pasábamos cada Pascua en la zona, así que tiene algo muy nostálgico para nosotros’, dijo Kim. El desierto funciona como el salón de invitados de los Kardashian desde hace una década, y Palm Springs es la pieza sentimental que sostiene el relato.

El mapa se dibujó por partes. En 2019 Kylie adquirió el terreno contiguo y construyó su casa por 3,25 millones de dólares (cerca de 2,9 millones de euros). Un año después, Kim y su entonces marido, Kanye West, compraron una parcela sin edificar de dos acres por 6,3 millones de dólares (unos 5,4 millones de euros). Cuando Kris llegó al barrio, el promotor Tyler Drew avisó de que aquello era ‘un lugar en silencio absoluto’. Hoy es un vecindario silencioso convertido en campus privado con pasadizos.

El episodio se emitió además el día en que Kris cumplía 71 años. Kim y Khloé lo celebraron con stories nostálgicas, tarta y dedicatoria larga. La matriarca sigue siendo el centro de gravedad del clan, también en el mercado inmobiliario.

Lo que la operación de Palm Springs revela del nuevo lujo inmobiliario

Conviene mirar la cifra con perspectiva. Kris Jenner pagó 12 millones de dólares por una casa firmada en su día por Sylvester Stallone, un pedigrí hollywoodiense que en el desierto se traduce en prima de precio. Ocho años después, sus hijas han entendido algo distinto: la familia no compra metros, compra continuidad. La lógica de Kylie en 2019, la de Kim en 2020 y la de ahora responden al mismo patrón: ensamblar parcelas contiguas hasta que el límite de la propiedad deja de existir. Es la versión californiana de las fincas familiares europeas, solo que con carritos de golf y cámaras.

El paralelismo más útil es el de la propia Kris. Una casa adquirida en 2018 en un vecindario descrito como mortecino, que hoy vale —como mínimo— lo que costó más la prima intangible de tener a las Kardashian de vecinas. Ese fenómeno tiene nombre en el mercado: efecto ancla. Cuando una familia concentra cuatro propiedades en un radio de dos manzanas, el suelo deja de comportarse como suelo residencial y pasa a comportarse como activo de marca. Los vecinos que se quejaron entonces hoy conviven con un cordón de setos podados por el mismo jardinero.

Queda un dato por conocer: cuánto ha pagado exactamente Kim por la nueva casa. El episodio solo confirma que el agente le mantuvo las condiciones de su vivienda actual, lo que en la práctica equivale a una permuta encubierta. La lectura de fondo es otra: la operación no persigue rentabilidad, persigue logística. Y el calendario manda: el estreno de The Fifth Wheel sigue pendiente de fecha, y la próxima temporada de la docuserie tendrá que explicar cómo se vive en una casa a la que se llega por el seto.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La compra refuerza el relato del clan indivisible y convierte a Kim en la arquitecta silenciosa de un pequeño imperio de desierto.
  • 💎 El detalle de lujo: La finca de Kris, 1.020 metros cuadrados comprados por 12 millones de dólares en 2018, sigue siendo el epicentro de todo.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Khloé confirmó la operación sin rodeos en el confesionario, mientras nadie en la familia ha querido detallar el precio final.