Fernández-Vega, el oftalmólogo de los famosos, ya es hijo predilecto de Oviedo

Horas después de los Premios Princesa de Asturias operó al Rey de una catarata en el ojo izquierdo sin que trascendiera. Doña Sofía, que fue su paciente, comió arroz con leche a su lado en la Reconquista.

Luis Fernández-Vega, oftalmólogo de los famosos, ya es hijo predilecto de Oviedo. El mismo hombre que, horas después de los Premios Princesa de Asturias, operó al Rey de una catarata sin que nadie se enterara.

La distinción la aprobó el Ayuntamiento de la capital asturiana, con Alfredo Canteli en la alcaldía, y la glosa corrió a cargo de Santiago Muñoz Machado, jurista, catedrático y presidente de la Real Academia Española. Intervención literaria, brillante, de las que se recuerdan en el salón de plenos. El homenajeado es la quinta generación de una saga de especialistas que nació, vive y trabaja a dos calles de allí.

Una saga de cinco generaciones que llena hoteles en Oviedo

Por el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega pasan 110.000 pacientes de la provincia y de medio mundo, y esa afluencia llena hoteles, transportes, y restaurantes, además de sostener puestos de trabajo y proyectos de investigación que no se entienden sin ella. Ahí es nada.

Oviedo no adopta a un médico cualquiera: adopta a una industria con bata. De ahí que la distinción se explique sola y que el propio homenajeado se reivindicara en el acto: ‘Son cantos de sirena que nunca escucharemos’. Vamos, que le han tentado con traslados y él ha dejado claro que su Instituto se queda en casa.

Tampoco es mala semana para presumir de ciudad. En el almuerzo del hotel de la Reconquista coincidieron Blas Herrero, que acaba de poner en marcha un cinco estrellas en la plaza de la catedral, y Simón Pedro Barceló, al frente de la cadena que lo gestiona. Asturias vive un boom turístico por los veranos cada vez más agobiantes y la planta hotelera quiere subirse al tren.

La catarata del Rey que se supo con Don Felipe ya en Madrid

Vamos al detalle que importa. Según la crónica de El Mundo Loc, Fernández-Vega operó al Rey de una catarata en el ojo izquierdo horas después de que se entregaran los Premios Princesa de Asturias. Sin aviso, sin nota de prensa, sin una sola filtración. Don Felipe salió del Instituto al día siguiente rumbo a Madrid y se reincorporó a su agenda como si tal cosa.

Operar a un jefe de Estado y no decírselo a nadie hasta que el paciente ya está en Madrid es la definición exacta de discreción.

No es la primera vez que esta familia demuestra ese temple. La consulta de los Fernández-Vega lleva décadas siendo parada obligatoria de rostros conocidos, y no por casualidad: no hay exclusiva que vender, solo un ojo que corregir.

Doña Sofía, arroz con leche y una paciente de lujo

Antes de la ceremonia en el Teatro Campoamor, el almuerzo-buffet del Reconquista dejó la estampa de la semana: Doña Sofía, sentada en la mesa que suele compartir con Alicia Koplowitz, daba buena cuenta de un platito de arroz con leche mientras charlaba con el oftalmólogo, al que conoce bien. Doña Sofía fue su paciente, y también lo fueron la madre de Don Juan Carlos y la Infanta Cristina.

A los 88 años que cumple este lunes, 2 de noviembre, la Reina Emérita mantiene una agenda envidiable: acaba de viajar a Armenia en una visita institucional y cultural y no piensa frenar. ‘Es que no me voy a quedar en casa haciendo punto’, dijo con retranca. De la operación de su hijo no soltó prenda: al parecer no la informaron hasta el regreso del Rey a Madrid.

Del turrón de Preysler al silencio del quirófano

La semana dejó otro contraste sabroso. El Premio Madrileño del Año recayó en José Bogas, consejero de Endesa, en una gala con Ana Botella y Xandra Falcó entre el público. Y allí se recordó que, cuando el premiado fue Vargas Llosa, subió al estrado con Isabel Preysler y le agradeció ser fuente de inspiración. Fue su última aparición juntos: dos meses después ya no compartieron el turrón navideño.

Dos maneras de habitar el foco, y ustedes eligen. La de quien convierte una relación en portada y la de quien opera a un rey y no lo cuenta. En un ecosistema donde hasta el café se sirve en exclusiva, ese silencio vale más que cien reportajes: la Corona encuentra en esa bata una garantía y Oviedo, un embajador sin micrófono.

Y atención a los próximos días, porque la discreción también pasa factura en agenda: cuando la Casa Real cuente o desmienta lo del ojo izquierdo, la próxima comparecencia del Rey se mirará con lupa. De momento, Oviedo tiene hijo predilecto, hotel de cinco estrellas, y una historia estupenda para la sobremesa del domingo.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Un Rey operado a escondidas y arroz con leche en la sobremesa: no es un incendio, pero da para dos portadas.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Oviedo, que se queda con el Instituto, los pacientes y el hotel; pierde la prensa rosa, que llega tres días tarde.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La Casa Real dirá lo mínimo y alguna revista cerrará un especial de hospital en menos de un mes.