El estilo de Leonor y Sofía vuelve al debate, y no por un look concreto: por lo que se esconde detrás.
Marta Camín, creadora de contenido, estilista y modelo, ha puesto palabras a lo que media España comenta en voz baja desde hace tres temporadas: las hijas de Felipe VI y Letizia visten con el freno echado. Lo ha dicho en una entrevista con Infobae, y su diagnóstico no va de firmas caras ni de telas.
Su tesis cabe en una línea: intentan replicar looks de su madre y de su abuela, pero estamos en 2026. Ahí, sostiene, se les escapa la oportunidad de construir algo genuino.
Lo que Marta Camín ve en el armario de las infantas
La estilista no pide una revolución, pide aire. Cree que a ambas les vendría bien un lavado de cara para mostrar una imagen más juvenil, y su consejo literal es que ‘las dejaran ser ellas’. Fácil de decir y complicadísimo de ejecutar cuando tu apellido aparece cada semana en la agenda oficial de la web de Casa Real.
Camín conoce el terreno y lo describe sin florituras: son personajes muy públicos, pertenecen a la realeza, se mueven en un estrato social clásico y arrastran unos protocolos que representan a una sociedad clásica. Por eso tampoco se las imagina con un pantalón baggy, y un crop top. El problema no es el exceso, es la rigidez.
El armario de una infanta no se equivoca nunca de talla, pero a veces se equivoca de edad.
Donde la estilista pone el dedo es en el miedo. A su juicio, las dos hermanas ‘tienen miedo a defraudar a una parte de la sociedad y miedo a pasarse por otro lado’, y ese tira y afloja se traduce en prendas que no dicen nada. Lo explica con un ejemplo muy concreto: no hace falta un escote monumental, ‘pero no pasa nada si se nos ve un poco de canalillo o por llevar algo marcando la figura. Su madre se pone esas cosas’.
El consejo que en Zarzuela no van a celebrar
Ojo con esto, porque apunta alto. Camín no culpa a Leonor y Sofía: señala directamente al equipo de estilismo y protocolo. ‘Hace falta más gente joven allí asesorando y diciendo: no, no te pongas eso’, defiende, antes de matizar que no quiere quitar mérito a quienes llevan toda la vida en la Casa. Su argumento tiene lógica: a muchos estilistas les cuesta vestir a personas reales del día a día, y aquí hablamos de dos jóvenes que crecieron con una cámara delante.
También hay un mensaje para ellas, casi a gritos y con cariño: ‘Leonor, Sofía, volveos locas’. Lo cuenta en su libro Vístete para quererte y lo resume en una escena doméstica, la de probarse cosas frente al espejo hasta dar con lo que una se siente. De hecho, recuerda que hubo un momento en que todo el mundo empezó a decir que los pantalones le quedaban bien a la heredera y ‘no los ha soltado’. Cuando se le da permiso, responde.
Y una petición que firmaría cualquiera: ‘Tienen 20 años, ¿podéis parar?’. Porque aquí el salseo no es el look, es la manía nacional de opinar sobre el cuerpo ajeno.
De Letizia a sus hijas: el legado pesa más de lo que parece
Conviene mirar atrás para entender el listón. Letizia llegó a la Zarzuela con un armario de periodista y una curva de aprendizaje que se hizo en público, titular a titular, hasta que su estilo dejó de ser noticia por sí mismo y pasó a ser un sello. Hoy se aplaude casi todo lo que se pone, y eso no ocurrió de un día para otro: hubo temporadas de prueba, de firmas nuevas y de repeticiones estratégicas. La propia Camín lo dice sin rodeos: ‘No creo que la vistan, es que yo creo que Letizia se viste ella’. Eva Fernández ejerce como asesora —así se define ella misma—, pero la decisión final es de la reina.
Ese es exactamente el espacio que, según la estilista, no tienen las hijas. Leonor y Sofía no heredan solo un apellido y una agenda: heredan una manera de vestir aprobada por dos generaciones. Y ahí el margen se estrecha. La prueba está en que cada vez que la heredera estrena algo mínimamente distinto, el asunto aguanta dos días en portada. Un repaso a la figura de la princesa de Asturias ayuda a entender el ruido que genera cada cambio de chaqueta.
Mi lectura: el día que las dejen equivocarse con un look, la conversación cambiará de bando. Mientras tanto, toca estar atentos a la próxima cita oficial y comprobar si aparecen con algo que no hayan llevado antes. Ahí estará la respuesta, y también el próximo titular.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. No hay bomba, pero cada frase de la estilista es una piedra bien lanzada a Zarzuela.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Marta Camín, que se lleva la portada; pierde el equipo de protocolo, señalado sin anestesia.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Casa Real no contestará, pero en el próximo acto las miradas irán directas al escote y al pantalón.







