Kendall Jenner ha paseado por Nueva York el abrigo de Conner Ives que se ha convertido en el objeto de deseo del otoño.
El abrigo bata de Conner Ives: satén de seda, piel de zorro reciclada y 6.000 dólares de salida
La prenda no es un capricho de última hora. Se trata de un robe coat —abrigo bata— con base de satén de seda y ribete de piel de zorro vintage reutilizada en el cuello, y los puños, una silueta que bebe del imaginario setentero sin caer en el disfraz. Debutó en la pasarela de la colección Otoño-Invierno 2025 del diseñador estadounidense y, desde entonces, no ha hecho más que ganar terreno entre las invitadas de primera fila. El precio de salida no es precisamente popular: la pieza parte de los 6.000 dólares, alrededor de 5.500 euros.
La modelo lo ha lucido en su versión larga, en un tono mantequilla que ilumina el conjunto, sobre pantalón negro de talle alto y con una maxi tote de Chanel en la mano. Nada más. El abrigo hace todo el trabajo y el resto del look obedece, que es exactamente la lógica que persigue esta clase de prenda.
Ahí está la clave comercial. Los básicos más discretos del armario —un pantalón recto, unos salones, un bolso grande— quedan de pronto al servicio de una sola pieza con carácter. La propia Vogue lo describió como una manera elegante de envolverse en una manta, y el diagnóstico es certero: abriga como un edredón y se sostiene en una cena sin aspavientos. Y funciona.
De Kate Moss a Zoë Kravitz: la coreografía de famosas que ha consagrado la pieza
Kate Moss fue de las primeras en adelantarse. Lo llevó a comienzos de año en su versión negra y más corta, combinado con unos skinny jeans de lavado claro, y confirmó de paso el regreso del pantalón ajustado. La modelo, una de las mayores prescriptoras de estilo de las últimas tres décadas, rara vez se equivoca en este terreno.
Después llegó Zoë Kravitz, con una iteración en azul claro a la salida de una after-party de Saturday Night Live junto a Harry Styles. Un abrigo estrella había nacido. Meses más tarde, Laura Harrier recuperó la versión negra de Moss para una jornada en Los Ángeles, con capri leggings y salones de punta.
Tres mujeres con tres registros distintos, una sola prenda y un mismo mensaje: el bohemio de 1970 ha vuelto, pero ahora se paga a precio de firma emergente.
Por qué una firma emergente ha destronado al abrigo Penny Lane
Conviene recordar el precedente. El abrigo de Penny Lane en Casi famosos (2000), ese peluche sintético de hombros caídos que lucía Kate Hudson, sigue siendo el referente del género: se ha replicado hasta la saciedad y ha vestido a media industria. La diferencia es que Ives no replica el original, lo traduce. Cambia el peluche por satén y la piel nueva por piel reciclada, y el resultado pierde aire de disfraz y gana peso de armario. Es la misma operación que convirtió al trench en uniforme de generación tras generación.
Hay, además, una lectura industrial que merece matiz. Trabajar con piel vintage reutilizada implica, por definición, un stock finito: cada abrigo depende de la piel disponible en el mercado. Eso limita la producción y, aunque el discurso sostenible sea impecable, también protege la deseabilidad del producto. La escasez aquí no es marketing; es logística. No es un detalle menor para una firma joven que compite en precio con casas mucho más grandes y que necesita, por encima de todo, que la prenda no se banalice antes de tiempo.
La mecánica, en cualquier caso, es la de siempre: una famosa lo lleva y el mercado copia la silueta antes de que acabe el trimestre. Que tres perfiles tan distintos —Moss, la referencia británica; Kravitz, la actriz con mejor ojo de su generación; Jenner, la modelo con mayor alcance comercial— hayan coincidido en la misma temporada dice mucho de la pieza y bastante del momento que atraviesa el abrigo como categoría. Del abrigo de plumas se pasó al sastre; ahora toca el turno del bata.
Queda por ver si el invento aguanta el invierno y llega vivo a la próxima cita neoyorquina de la moda, ya en febrero. De momento, la lista de deseos de la temporada tiene dueño.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Kendall Jenner acierta al no competir con la prenda: su apuesta refuerza el perfil de modelo con criterio propio.
- 💎 El detalle de lujo: El robe coat de satén y piel de zorro reciclada parte de 6.000 dólares, unos 5.500 euros, con bolso maxi de Chanel.
- 🗣️ El entorno cuenta: En la industria se señala que la coincidencia de Moss, Kravitz y Jenner ha convertido la pieza en fenómeno antes de diciembre.







