Alba Flores cumple 40 años: el peso del clan Flores y la sombra de su padre que ya no la persigue

La actriz celebra este martes 40 años con un viaje por Europa junto a su madre, Ana Villa, en un parón de la gira de 'Libres!!!'. El documental sobre su padre, Antonio Flores, le ha devuelto el canto en público.

Alba Flores cumple 40 años este martes con la gira en marcha, la maleta a medio hacer y su madre al lado.

‘Empiezo los 40 como empecé la vida, con mi madre’, ha confesado la actriz. Y no es postureo: Ana Villa, productora teatral, también anda de aniversario estos días.

La idea es un viaje por Europa sin más hoja de ruta que la mutua compañía. ‘Vamos a hacerlo porque ha sido un año heavy para nosotras’, contó a La Voz de Galicia. Doce meses de catarsis y de descolgar cuadros que llevaban décadas torcidos.

El viaje con Ana Villa que se ha ganado a pulso

El hueco en la agenda hay que buscarlo entre función y función. Alba está de gira por España con Libres!!!, un espectáculo en el que canta, baila e interpreta y que es un homenaje a las pioneras del anarquismo y el feminismo, con Mujeres Libres (1936) como eje.

No es un papel de encargo: la memoria histórica y las luchas sociales son su terreno desde hace años.

La niña que creció con un apellido imposible cumple cuatro décadas con la sensación de haber ordenado casi todo el armario.

Cuarenta años después, la niña que aprendió a esquivar preguntas incómodas ha decidido contestarlas todas ella misma y en voz alta.

Porque, seamos honestos, el clan Flores no es un apellido: es un país con su propio himno y sus propias guerras.

El día en que el canto dejó de doler

Cuando Alba dice que el año ha sido heavy no habla solo de trabajo. Habla de Flores para Antonio, el documental en el que se ha acercado a la figura de su padre, al que perdió con ocho años. ‘Ha sido una catarsis’, ha explicado.

Los datos de aquella historia son de manual. Nació el 27 de octubre de 1986, fruto de la relación entre Antonio Flores y Ana Villa, que se casaron en marzo de ese año con Ana ya embarazada. El matrimonio duró tres años; el vínculo, más.

En mayo de 1995, cuando ella tenía ocho, Antonio Flores murió a los 33. Habían pasado apenas dos semanas desde el fallecimiento de Lola Flores. El país se quedó en shock; su hija, con una historia que tardaría media vida en contar sin que se le rompiera la voz.

A los diez años se enteró de lo que nadie le había contado. Se lo dijo un compañero del colegio, con la puntería de los niños. ‘Me lo dijo un niño para hacerme daño’, recordó en el podcast Saldremos Mejores. Volvió a casa y preguntó.

Ana Villa le explicó los problemas de su padre con las drogas sin estigmatizar a quien atraviesa una adicción. ‘Me dolió mucho como niña porque me sentía muy juzgada, me daba miedo y fue muy difícil’, reconoció.

Y luego está el canto. Después de la muerte de su padre, cantar quedó atado al dolor y pasó cerca de treinta años sin cantar en público. El documental y Sílvia Pérez Cruz le han devuelto el camino.

Crecer siendo Flores: la renta que no existe

Hay una tradición muy española que consiste en dar por hecho que todo hijo de artista vive de la herencia. Alba la despachó en La Revuelta: ‘la gente piensa que las Flores vivimos de las rentas, pero trabajamos como cabronas’. Ahí está la clave de este cumpleaños.

Primero fue Vis a Vis. Después, La casa de papel, que la convirtió en un nombre internacional sin renunciar a nada. En el camino, una declaración que le costó, menos de lo previsto: en Lo de Évole, el pasado enero, habló de su bisexualidad y de que hoy se identifica más con el término pansexual.

Ahí está el precedente que casi nadie recogió: los hijos de los grandes mitos no heredan la fama, heredan una deuda simbólica que se tarda media vida en amortizar. Unos se esconden. Otros, como ella, suben a un escenario a cantar justo lo que les dolía.

¿Qué significa llegar a los 40 con un apellido así? Significa contestar ‘y tú, ¿a qué te dedicas?’ sin que suene a examen y comprobar en su propia biografía que hay más renglones de los que la prensa resumió.

A la vuelta del viaje, la gira de Libres!!! seguirá esperando en alguna plaza convertida en teatro. Habrá que ver si el documental salta a plataforma. El apellido, mientras tanto, ya no persigue: acompaña.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Ni traición ni carpeta: aquí el drama es existencial, de los que se lloran en el camerino.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Alba, que ha convertido el apellido en altavoz; pierde quien esperaba otra guerra entre Flores.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de que acabe el año, reportaje de cumpleaños en papel couché y, con suerte, documental en plataforma.