David Beckham ha convertido su aroma en una máquina de facturar: 6,3 millones de libras al año solo en perfumes.
Las cuentas de Seven Global LLP, la sociedad que agrupa sus fragancias y el resto de licencias de lujo, arrojan un beneficio de 5,4 millones de libras (alrededor de 6,2 millones de euros) sobre esa facturación. Traducido a la vida diaria, el negocio de perfumes de Beckham ingresa 17.250 libras al día, en torno a 19.800 euros cada jornada. No es un fleco de su patrimonio. Es una columna.
El dato lo publicó el Daily Mail esta semana y merece leerse con calma. Lo verdaderamente llamativo es el margen: de cada libra que entra, 86 peniques se quedan como ganancia. Pocas industrias del lujo pueden presumir de esa proporción, y menos todavía una que vende frascos de entre 12 y 50 libras (14 y 58 euros) en lineales de gran consumo.
Instinct y cuatro flankers: así se sostiene el negocio de los perfumes de David Beckham
El buque insignia sigue siendo Instinct, el frasco que inauguró la relación del futbolista con el pasillo de perfumería a comienzos de los dos mil. A su alrededor ha crecido una familia entera: Classic Blue, True Instinct, Bold Instinct y Classic Homme. Cinco referencias que se venden en aeropuertos, farmacias y grandes superficies sin necesidad de un mostrador de alta perfumería ni de un embajador de excepción.
La caja aguanta. Los estados financieros reflejan 7,9 millones de libras en efectivo disponible (unos 9,1 millones de euros) y activos por valor de 10,4 millones (cerca de 12 millones de euros). La sociedad no vive al día: tiene colchón.
El entramado tiene historia. Seven Global LLP nació en 2015 como joint venture entre Global Brands Group y el propio Beckham. Siete años más tarde, DB Ventures —la sociedad patrimonial del matrimonio— tomó el control y reunió bajo un mismo techo fragancias, gafas, y acuerdos de marca.
Un futbolista retirado vende más frascos que muchos diseñadores en activo, y lo hace sin pasarela, sin campaña de imagen y sin un solo escándalo.
De Seven Global al catálogo de licencias: gafas Safilo, Tudor y Haig Club
La pata de las gafas la sostiene Safilo Group, el fabricante italiano detrás de Eyewear by David Beckham. La relojería ha pasado por Breitling y por la firma relojera Tudor; la cosmética, por Biotherm Homme; el whisky, por Haig Club. En el retrovisor quedan Armani y Gillette, dos acuerdos que ayudaron a esculpir al personaje antes de que el personaje se convirtiera definitivamente en marca.
El informe que acompaña las cuentas lo dice con lenguaje de auditor: la relación con los socios se mantuvo durante 2025 y demuestra la solidez del negocio central. Traducido al idioma de la calle: nadie ha roto un contrato y nadie tiene previsto hacerlo.
El contraste doméstico resulta inevitable. Victoria ha tardado 18 años en ver beneficio en su moda. Él, con perfumes de 30 euros, nunca ha tenido ese problema. Dos apellidos, dos modelos de negocio y una misma cuenta corriente.
Por qué el perfume sigue siendo el negocio más rentable de una celebrity
El perfume es el negocio más eficiente del star system por una razón aritmética: el líquido cuesta céntimos, la licencia se firma una vez y la cara del famoso hace el resto del trabajo. Jennifer Lopez lo demostró con Glow en 2002 y Britney Spears con Fantasy en 2005; desde entonces, decenas de nombres han copiado la fórmula con resultados desiguales. Beckham llegó a la categoría sin un relato olfativo propio y ha logrado algo más difícil: sostener el catálogo dos décadas sin una campaña escandalosa y sin depender de una casa de alta perfumería que le prestara prestigio por asociación.
Ahí está la lección frente al caso de su mujer. La firma de Victoria opera en el territorio de la costura, con márgenes finos y estructuras caras; su primer beneficio ha llegado tras 18 ejercicios y varias inyecciones de capital. El negocio de fragancias de David juega en otra liga: producto de gran consumo, distribución masiva y retorno inmediato. Conviene matizar, eso sí, que las cuentas de Seven Global no desglosan cuánto aporta cada licencia, de modo que la fotografía es agregada. La trayectoria completa del deportista, por si alguien quiere reconstruirla, está en la ficha de David Beckham. Los números del ejercicio 2026 no se conocerán hasta bien entrado 2027 y, hasta entonces, la única cifra auditable seguirá siendo esta: 17.250 libras cada día. La campaña de Navidad será, como siempre en perfumería, el termómetro real.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: El informe consolida a Beckham como marca de consumo masivo y no como simple celebridad con licencias residuales.
- 💎 El detalle de lujo: Instinct, su fragancia insignia, se vende por entre 12 y 50 libras, con un margen del 86% sobre la facturación total.
- 🗣️ El entorno cuenta: Un amigo del matrimonio lo resume así: quien ha conocido a David sabe cómo huele, y por eso el catálogo se vende solo.







