Alberto Alonso, el influencer español en Japón conocido como Aruberuto Makoto, protagoniza la polémica del fin de semana. La secuencia ha saltado de Kick a X y de ahí a la prensa, y el creador ya no puede mirar hacia otro lado.
Lo que se ve en el directo de Kabukicho
La escena ocurre en Kabukicho, la zona de ocio nocturno de Tokio. Alonso y su cámara se cruzan con una joven en evidente estado de embriaguez. Según la crónica publicada por El Mundo, la separan de su grupo y continúan grabándola mientras caminan y conversan con ella.
Todo deriva muy pronto hacia el terreno sexual. Alonso pregunta al hombre que graba si quiere mantener relaciones con la joven y le plantea si le dice si quiere ir a un hotel. La respuesta que llega desde detrás del objetivo es todavía más explícita: ‘Yo la estampaba contra la pared y le daba todo, vamos’.
La situación se corta cuando la joven se agarra al brazo de un transeúnte. El hombre les recrimina en inglés que sigan filmando y termina apartando el objetivo. Aun así, el enfrentamiento se alarga unos segundos.
Lejos de templar el tono, la cámara presume de gestión: ‘¿Has visto qué rápido he acabado con el problema, no? Y de manera educada y correcta’. Acto seguido lanza un comentario racista contra ese mismo hombre y asegura que ‘está ilegal aquí’.
El aluvión de críticas no tardó en llegar. Numerosos usuarios comparten el formulario del Internet Hotline Center japonés para pedir una investigación y rescatan vídeos antiguos del creador en los que, denuncian, habría protagonizado conductas parecidas.
Lo que empezó como otro directo nocturno se ha convertido en una denuncia colectiva con peticiones formales, y la versión del creador llega tarde y con ruido.
La defensa de Alonso: difamación, contexto y un vídeo que ya no está
El sábado, Alonso rompió su silencio en redes. ‘Hoy no va a haber directo porque hay un montón de difamación, gente sacando videos de contexto’, escribió. También cargó contra ‘políticos de izquierdas’ que, según él, estarían manipulando fotos.
El creador anunció un vídeo en YouTube para dar su versión y explicar cómo funciona el barrio rojo de Tokio. Horas después, la plataforma retiró esa explicación tras una oleada de reportes, algo que él atribuye a que ‘no les interesa que se vea completo’.
Su postura se resume en una frase que ha repetido en redes: ‘Jamás he acosado ni violado a una chica’. Insiste en que sus seguidores le conocen y en que el tono forma parte de su manera de hablar: ‘Hago todo tipo de humor, soy muy bruto hablando’.
El debate de fondo: límites, directos eternos y ‘humor’
Aquí no se trata solo de un clip desafortunado. El patrón de grabar a desconocidos en la noche de Tokio ya ha generado escándalos en el mundo del streaming. Los directos de horas permiten a la audiencia ver cada desliz, y el algoritmo premia la falta de filtro hasta que la presión social obliga a matizar.
La indignación está justificada: hay una persona en estado vulnerable grabada sin libertad real para decidir, y una conversación que convierte a la joven en objeto. La defensa del creador, basada en el contexto y en el humor, no borra lo que se ve y se escucha. Otra cosa es qué consecuencias concretas tendrá la campaña de reportes.
Las próximas horas dirán si Kick o YouTube toman medidas, si el Internet Hotline Center llega a tramitar algo y si Alonso vuelve a emitir. El vídeo ya no se puede contener; la respuesta oficial, en cambio, aún no llega.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Denuncias coordinadas, reportes masivos y una defensa que sube el tono.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la comunidad que ha visibilizado el caso. Pierde Alonso, cuyo directo marca agenda por lo peor.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Habrá vídeo de respuesta en YouTube o sanción en Kick. El creador no se va a callar.







