Brad Pitt ha confesado en Esquire UK que los pensamientos suicidas le rondaron durante el distanciamiento de sus hijos con Angelina Jolie.
El alivio del ‘frío acero’: la confesión más íntima de Brad Pitt
En una entrevista de una crudeza poco habitual en el actor, Pitt, de 62 años, explicó que jamás había sido una persona con tendencias suicidas, pero que hubo un breve período en el que la opresión del dolor le llevó a imaginar ‘el frío acero de una bala en la cabeza’ y a sentir, paradójicamente, alivio.
‘No iba a actuar, pero podía sentirlo. Y pensé: ‘Vale, ahora lo entiendo’; entiendo el suicidio en el sentido de que es solo buscar alivio al dolor’, relató al periodista de Esquire. El propio Pitt calificó su carácter de ‘optimista congénito’, aunque su amigo David Fincher le recordó, con humor negro, que ese optimismo a veces le había hecho ‘estrellarse de frente contra un camión’.
El actor, ha asegurado que nunca actuaría contra su vida, pero describió un dolor ‘opresivo’ que le dejó sin ver salida. Cuando el entrevistador le preguntó si se refería a ‘asuntos familiares’, Pitt asintió sin rodeos. La conversación también abordó la pérdida de su madre, Jane, fallecida hace un año a los 84 años, y la brecha que dejó.
‘El duelo, si sobrevives, deja un agujero enorme, pero también una belleza profunda. Una belleza dolorosa, pero belleza’, dijo.
Cuatro de seis hijos ya han renunciado a su apellido
El pasado mes, Vivienne, la hija menor de la expareja, presentó una solicitud judicial para eliminar el apellido Pitt de su nombre legal. Siguió los pasos de Shiloh, que lo hizo el año anterior, y de Zahara y Maddox, cuyos anuncios de cambio de nombre se publicaron en el Los Angeles Daily Journal entre junio y julio.
Brad Pitt se ha puesto delante del espejo más duro de su carrera: el de sus propios hijos.
La vista por el caso de Vivienne está prevista para el 2 de noviembre. Mientras, Knox, su hermano gemelo, es el único que, junto a Pax, aún no ha formalizado el trámite. La cascada de renuncias ha reavivado el foco sobre la profunda fractura familiar que arrastra el actor.
Brad Pitt lleva años atrapado en la batalla legal que inició con su divorcio en 2016. Aunque el actor fue exculpado de las acusaciones de abuso por el Departamento de Niños y Familias de Los Ángeles, el proceso no alcanzó un punto final hasta 2024. La pugna se extendió al litigio por la venta de la participación de Jolie en la finca vinícola Château Miraval, un rosado de culto en la Provenza francesa.
Pese al terremoto familiar, Pitt asegura haber encontrado estabilidad. Vive en Los Ángeles con la ejecutiva de joyería Ines de Ramon, y aunque estuvo siete años sobrio, ahora se permite alguna copa ‘de forma más contenida’. ‘Me pasó de confianza un par de veces, y dije: no, esto no es bueno para mí’, contó.
La fragilidad del mito: cuando el galán de Hollywood se rompe
La entrevista de Pitt se enmarca en una tendencia creciente: estrellas que rompen el mito de la invulnerabilidad. Figuras como Ryan Reynolds, que ha hablado de su ansiedad, o el propio Ben Affleck, que ha detallado sus problemas con el alcohol tras divorcios sonados, han allanado el terreno para que un icono de la talla de Pitt se desnude emocionalmente sin que su carrera se resienta.
A sus 62 años, el actor permite una vulnerabilidad que durante décadas ocultó tras papeles de tipo duro. La imagen del hombre que lo tenía todo se resquebraja, y quizá eso le acerque más que nunca a un público que lleva años tomando partido. La audiencia por el nombre de Vivienne, el 2 de noviembre, será el siguiente capítulo de una saga que ya ha consumido una década de la vida de ambos.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La confesión humaniza a Pitt tras años de batallas legales y puede suavizar la percepción de un padre distante.
- 💎 El detalle de lujo: La finca Château Miraval, epicentro de la guerra judicial, produce uno de los rosados más codiciados de la Provenza y está valorada en decenas de millones.
- 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas al actor aseguran que la entrevista es un paso calculado, pero el calendario —con la vista de Vivienne en noviembre— no es fortuito.







