Han pasado tres años desde que el caso de Daniel Sancho conmocionó a la opinión pública tras el asesinato del cirujano colombiano Edwin Arrieta en Tailandia. Desde entonces, el hijo de Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo permanece cumpliendo cadena perpetua en la prisión de Surat Thani, mientras su equipo jurídico continúa trabajando para lograr un eventual traslado a España, una posibilidad que, por el momento, sigue sin materializarse.
1Nuevos detalle sobre el proceso judicial
Mientras tanto, continúan saliendo a la luz nuevos detalles sobre las condiciones en las que vive el joven dentro del sistema penitenciario tailandés. En esta ocasión ha sido el escritor y periodista Joaquín Campos, profundo conocedor del país asiático y una de las personas que siguió el caso desde sus primeros días, quien ha descrito cómo transcurre el día a día de Daniel Sancho en prisión, asegurando que la dureza del entorno va mucho más allá de las condiciones materiales.
Campos, autor del libro Muerte en Tailandia y residente en Asia desde hace años, compartió su visión durante una intervención en el programa ‘El verano se mueve’. Allí explicó que las cárceles tailandesas responden a un modelo muy distinto al europeo y que, lejos de priorizar la reinserción del preso, el sistema está concebido como un castigo permanente.
Según relató, la rutina comienza a las cinco de la mañana, coincidiendo con el amanecer, y termina alrededor de las cinco de la tarde, cuando los internos vuelven a quedar recluidos en sus celdas. Entre ambas horas apenas existen actividades organizadas, lo que convierte el paso del tiempo en uno de los mayores desafíos para los reclusos.
El periodista quiso desmontar algunos tópicos sobre las prisiones del país. Explicó que no se trata de centros marcados por continuas peleas o enfrentamientos entre bandas, pero eso no significa que la estancia resulte sencilla. A su juicio, la verdadera dureza reside en la monotonía, el aislamiento y la ausencia de estímulos.
«En Asia no se rehabilita al preso, es un castigo constante», afirmó durante su intervención. Una reflexión con la que quiso poner de manifiesto que la privación de libertad va acompañada de una rutina extremadamente limitada y de escasas posibilidades para ocupar el tiempo de forma productiva.







