Billie Eilish ha dejado atrás las sudaderas holgadas y los trajes anchos que definían su estilo para abrazar el glamur de los años 50 en el set de The Bell Jar. Las primeras imágenes, captadas el pasado 2 de agosto en Toronto, muestran a la cantante convertida en una joven de mediados de siglo: un conjunto de punto en rojo escarlata, una falda de corte A con un alegre estampado de cuadros, y un maquillaje que apuesta por la raya al lado y el inconfundible labio rojo que marcó una época.
La transformación es tan radical que cuesta reconocer a la misma artista que en 2021 deslumbró en la Met Gala con un vestido de Oscar de la Renta que ya adelantaba su gusto por el viejo Hollywood. Sin embargo, aquí no hay rastro de sus habituales camisetas de polo oversize ni de sus trajes Celine. Billie Eilish se sumerge de lleno en la piel de Esther Greenwood, la protagonista de la novela de Sylvia Plath, y el resultado es puro cine clásico.
El nuevo rostro de Billie Eilish: adiós a la comodidad, hola al corsé invisible de los cincuenta
El vestuario de la película, aún sin confirmar por la producción, apunta a un trabajo milimétrico de recreación histórica. Las fotos filtradas muestran a Eilish con una blusa de punto de manga corta y una falda tableada que se ciñe a la cintura antes de desplegarse en vuelo. El estilismo se completa con un peinado ordenado, partido a un lado, y unos labios pintados de rojo intenso que evocan a las estrellas del Hollywood dorado.
No es la primera vez que la cantante coquetea con la estética retro. Aquel icónico diseño de Oscar de la Renta con falda de tul y corsé lencero ya anticipaba su capacidad para habitar un imaginario vintage. Pero ahora el desafío es mayor: sostener esa elegancia durante todo un rodaje y dotarla de verdad emocional.
La directora Sarah Polley, que viene de triunfar con Ellas hablan, ha confiado a Eilish un papel muy alejado del pop de estadio. Esther Greenwood es una joven brillante que consigue una beca para trabajar en una revista femenina en Nueva York, pero que al regresar a su hogar en los suburbios de Boston sufre una crisis de salud mental. Carey Mulligan interpretará a su madre, en lo que promete ser uno de los duelos actorales de la temporada.
La campana de cristal, el melodrama de los cincuenta que vuelve para interpelar a una nueva generación
Publicada en 1963, The Bell Jar es la única novela que escribió Sylvia Plath y funciona como un retrato descarnado de la depresión en una época en la que la salud mental apenas recibía nombre. La historia de Esther, con su descenso desde el resplandor de Manhattan hasta el encierro en un hospital psiquiátrico, resuena hoy con una fuerza incómoda. Y Billie Eilish, que siempre ha hablado abiertamente de su propia batalla contra la ansiedad y la fama, parece la elección perfecta para encarnarla.
El rodaje se desarrolla en varias localizaciones de Toronto, que dobla como el Boston de los años 50. Las imágenes del set muestran una ciudad transformada en escenario de época, con coches clásicos y escaparates que parecen sacados de un anuncio de Coca‑Cola. Para Eilish, este debut actoral supone un salto de fe tan grande como el que dio Lady Gaga con Ha nacido una estrella, aunque en un registro mucho más introspectivo.
. Las comparaciones no son gratuitas. Además, la elección de un drama de época es estratégica. Mientras que otras estrellas del pop han optado por comedias musicales o papeles cercanos a su imagen, Eilish apuesta por un personaje que exige contención matices y un vestuario que no admite un solo desliz. Los amantes de la moda celebran el giro: el armario de Esther promete ser uno de los grandes protagonistas de la cinta, con guiños al New Look de Dior y a los estampados geométricos que triunfaban en las revistas femeninas de la época.
Billie Eilish no está interpretando un papel; está construyendo un icono de los cincuenta con la misma intensidad con la que fabrica sus hits.
Un giro de estilo que es también una declaración de intenciones
En Hollywood, la metamorfosis física suele ser la antesala de una nominación, y Eilish conoce bien el poder de la imagen. Su paso por la Met Gala demostró que sabe jugar con la expectativa y transformarse sin perder su identidad. Ahora, con The Bell Jar, tiene la oportunidad de hacer lo mismo en el cine, un medio que aún no había explorado de forma protagónica.
La crítica ya espera con expectación. Sarah Polley tiene fama de extraer interpretaciones contenidas y profundas de sus actrices, y Mulligan es garantía de solidez. Pero el foco está en la debutante: ¿sabrá Eilish trasladar la vulnerabilidad que destila en canciones como What Was I Made For? a un personaje que se desmorona en silencio? Las primeras imágenes, al menos, certifican que el envoltorio visual es impecable.
El estilismo es solo la punta del iceberg. El auténtico reto será llenar ese vestuario de tanta verdad como la que la cantante ha volcado en sus discos. Y en un Hollywood que adora las transformaciones, Billie Eilish ya ha dado el primer paso: el que la saca de su zona de confort y la planta, literalmente, en otro siglo.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: La apuesta por el cine de época refuerza su perfil de artista total, alejándola del estereotipo de cantante pop y acercándola al territorio de las actrices serias.
- 💎 El detalle de lujo: El conjunto de punto rojo escarlata y la falda de cuadros, con un corte que evoca al New Look de Dior, anticipan un vestuario que hará las delicias de los Oscar de la moda.
- 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas a la producción aseguran que Eilish se ha involucrado personalmente en la elección del vestuario, consultando fotografías de su admirada Marilyn Monroe.







