Marieta ha confesado en ‘Fiesta’ que todavía no ha consumado su matrimonio con Suso tras una noche de boda que acabó de la manera más inesperada. La pareja, que se daba el ‘sí, quiero’ el pasado viernes 3 de julio en una finca de Toledo, ha concedido sus primeras palabras al programa de Emma García y lo ha hecho sin filtros. La naturalidad de Marieta ha vuelto a romper moldes y ha dejado una de esas confesiones que ya son historia del salseo televisivo.
‘Acabé la noche trifásica y abrazada al váter’
La pregunta sobre los futuros bebés de la pareja fue el detonante. Ni corta ni perezosa, Marieta soltó al aire: “De momento, seguro que no, porque aún no hemos consumado el matrimonio. Yo no pude, porque acabé la fiesta trifásica y he pasado la noche abrazada al váter”. Inmediatamente, en el plató de ‘Fiesta’ se instaló esa mezcla de asombro y risa cómplice que solo la alicantina sabe provocar.
Suso, a su lado, más enamorado que nunca, no negó en absoluto la anécdota y hasta añadió: “Yo os digo que lo estoy deseando, estoy deseando que seamos padres”. Lo que no se esperaba la audiencia es que la confesión llegara justo en ese momento, con los recién casados todavía de retales de la boda y una conexión en directo que pintaba emotiva y acabó siendo pura dinamita.
La noche de bodas que todo el mundo da por hecha se convirtió en un abrazo al váter y un ‘ya vendrá’, porque el amor, a veces, tiene que esperar a que baje la resaca.
Boda de ensueño, menú con estrella Michelín y tatuaje en directo
La ceremonia, con 220 invitados y un banquete que rozó los 40.000 euros diseñado por un chef con estrella Michelín, fue todo lo que cabe imaginar en una boda de cuento. Marieta ha confesado que le mejor fue ver a Suso en el altar, y él lo describió como “ver bajar un ángel del cielo”. Las lágrimas y los nervios marcaron una ceremonia que Suso no quería que terminara nunca.
Y la fiesta posterior dio mucho de sí. Tanto que contó con un tatuador para los invitados, y Suso no dudó: se tatuó el nombre de ‘María’ —como llama cariñosamente a Marieta— en plena celebración, como primer gesto de amor conyugal. Nunca antes lo había hecho, así que el detalle desató la locura entre los presentes.
Pero la confesión sobre la noche de bodas ha eclipsado todo lo demás. Y es que, más allá del menú, del tatuaje o de los 220 invitados, el dato que va a mover las redes es ese: la pareja de reality que no consuma el matrimonio por una fiesta pasada de revoluciones.
¿Qué dice esto de la autenticidad de Marieta?
Siempre que Marieta habla, pasa de puntillas por encima de lo esperado y cae en lo humano. En un panorama televisivo donde muchas parejas miden cada declaración, ella se planta en plató y cuenta que su noche de bodas fue en blanco sin pudor. No es postureo; es la misma naturalidad con la que ya nos regaló otros momentazos en sus anteriores realities.
Este episodio conecta directamente con el ADN del personaje. Marieta ha construido su popularidad a base de verdades incómodas contadas con una sonrisa. Y Suso, lejos de enmendarle, la secunda y la mira como si fuera la octava maravilla. Ahí radica la química que engancha a la audiencia: no hay guion que iguale la verdad cruda de una novia que nos dice que la noche de bodas fue abrazada al váter.
En los próximos días, seguro que las redes se llenan de memes y de debates: ¿es un presagio? ¿un retraso romántico? Lo que parece claro es que Marieta y Suso acaban de regalarnos el titular más imprevisto del verano sin pretenderlo, y eso se agradece en un mundo de reality calculado.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. No hay crisis de pareja, pero la confesión tiene el punto justo de morbo para incendiar las redes.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Marieta, que refuerza su perfil de reina de la sinceridad; pierden los que esperaban un relato de cuento de hadas perfecto.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Seguro que en el próximo ‘Fiesta’ sacan más detalles, y alguna revista del corazón ya estará preparando portada.







