Marta Peñate, tras su primera quimioterapia: ‘Me sentó muy mal’

La concursante de 'Supervivientes' relata los vómitos y la visita a urgencias que siguieron a la sesión. Confiesa que por ahora no se plantea ser madre y explica su silencio en redes.

Marta Peñate no ha maquillado ni un detalle: su primera quimioterapia fue «horrible» y terminó en urgencias. La exconcursante de Supervivientes y Gran Hermano 16 se ha sincerado a través de un directo en su perfil oficial de Instagram y el relato, lejos de edulcorar el proceso, ha sido un puñetazo de realidad que sus seguidores no esperaban.

El motivo del tratamiento es el embarazo ectópico que sufrió hace menos de un mes. Después de comunicar que la habían derivado a oncología, la creadora de contenido ha querido contar cómo vivió esas primeras horas tras la quimioterapia. «Me sentó muy mal, estuve vomitando toda la tarde», ha confesado. «No quería ni moverme de mi casa, estuve en el coche con una bolsa, llegué al hospital y estuvieron tres horas pinchándome».

Vómitos, urgencias y un cuerpo que dijo basta

Marta no ha ahorrado crudeza. «Son medicamentos muy tochos, aunque no sean tan fuertes para tratar un cáncer», explicó, dejando claro que el tratamiento ya está haciendo efecto: «Me ha bajado la hormona del embarazo. O sea que está funcionando, pero ayer me encontré hiper mega mal».

De hecho, la que fuera concursante de Supervivientes terminó en urgencias esa misma noche. «Después de la quimio me encontré fatal y no podía estar subiendo contenido. Pensaba que me iba a ver mejor de lo que fue. Al final una va un poco a ciegas pensando que, como no va a ser una quimioterapia fuerte, no me va a sentar tan mal y pues me sentó como el culo. Fue horrible», añadió sin filtro.

La honestidad de Marta Peñate al contar lo mal que lo pasó desmonta el falso mito de que la quimioterapia «suave» es un paseo.

Sin redes y sin ganas de pensar en la maternidad

La canaria también ha explicado por qué desapareció de las redes sociales justo después del tratamiento. «No me sentía con fuerzas para subir nada. Cuando me estoy dando la quimio no me veo subiendo una foto, me parece muy frívolo y no me veo a gusto». Un silencio que, visto lo contado, tiene todo el sentido del mundo.

Y si alguien esperaba un mensaje esperanzador sobre volver a intentar ser madre, Marta ha sido clara: «No tengo muchas ganas. He pasado mucha mierda, he vivido mucha mierda. A lo mejor cuando todo pase me veo con fuerzas otra vez, pero ahora mismo no me lo replanteo». Una confesión que deja en el aire el desgaste emocional de todo el proceso.

El reality te da tablas, pero esto es otra liga

Que Marta Peñate se haya mostrado así de vulnerable no es casualidad. A la generación de concursantes que ha crecido delante de las cámaras se les exige a menudo un positivismo de escaparate. Pero cuando la vida golpea con un embarazo ectópico y una derivación a oncología, ni los directos de Instagram ni los platós pueden enmascarar el dolor. La tele del corazón está llena de carpetas, zascas y traiciones, pero pocas veces regala un episodio tan descarnado como este.

Hay un precedente que conviene recordar: fue la propia Marta quien, en su paso por Supervivientes, ya había demostrado que no se calla ni debajo del agua. Ahora, fuera de concurso, esa honestidad se ha transformado en un altavoz sobre la crudeza de los tratamientos. Y ojalá sirva para que el público entienda que lo que pasa fuera de plató es, a menudo, más duro que cualquier prueba de reality.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 8/10. No hay traición ni sobre rojo, pero el calvario personal golpea más que cualquier guión de gala.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la transparencia y el cariño de los fans; pierde el mito de que una quimio suave se pasa sin despeinarse.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Probablemente Marta irá contando sesión a sesión. Y si la cosa se tuerce, la exclusiva está servida, pero ella ya ha dicho que no es plan.