Tres años dándole vueltas. Veinte de sotana. Y un anuncio en Instagram que ha pillado a todo el cotarro con el pie cambiado. El Padre Damián, el cura que se coló en nuestras casas con su vozarrón y su desparpajo en La Voz, ha dicho basta. O, como él mismo ha escrito en un comunicado que ya es oro puro para la prensa del corazón, ha decidido apartarse del ministerio sacerdotal «después de casi tres años de búsqueda, de silencios y de una profunda lucha interior». Vamos, que ha dejado los hábitos y se ha lanzado a la piscina de la vida civil con todas las consecuencias.
La confesión más larga de Instagram: tres años de dudas y un «hasta aquí» que no admite réplica
Damián María Montes —que ese es su nombre completo, aunque para medio país siempre será el cura de La Voz— publicó un texto medido, sereno y con ese punto de misterio que tanto nos gusta a los que vivimos del salseo. «Hay razones de peso que me guardo, que sostienen esta decisión y que volvieron mi servicio misionero enormemente difícil», confiesa. Y ahí, claro, se nos disparan todas las alarmas. Porque cuando un sacerdote mediático, con casi 38.000 seguidores en Instagram y un paso firme por platós de televisión, suelta una frase así sin dar más detalles, el runrún está servido.
Eso sí, el ya exconcursante del talent de Telecinco deja claro que se marcha «en paz y con la conciencia tranquila de haber amado de verdad cada misión encomendada». Un cierre de capítulo que, más que un portazo, parece un suspiro larguísimo.
De La Voz a Y ahora Sonsoles: el cura que nunca tuvo miedo al foco
Echando la vista atrás, el fenómeno del Padre Damián fue de los que no se ven todos los días. En 2015 —con Antonio Orozco de coach y Telecinco en plena ebullición de talent shows—, un sacerdote joven, con pinta de chico normal y una voz que imponía, se plantó en el escenario y rompió todos los esquemas. Fue el primer cura en cantar en La Voz, y aquello lo catapultó a una popularidad que él supo manejar con una mezcla de naturalidad y ese punto gamberro que se gasta. Luego vinieron las colaboraciones en otros programas, su fichaje como tertuliano en Y ahora Sonsoles y una presencia creciente en redes, donde compartía vídeos de contenido religioso con posturas a veces bastante disidentes para lo que se estila en según qué círculos.
No era un cura al uso, y precisamente por eso su salida de la vida consagrada es un bombazo informativo de los que alimentan portadas. Porque aquí no hablamos de un párroco anónimo: hablamos de un tipo que se sentaba en el plató de Sonsoles Ónega a debatir con la misma soltura con la que cantaba ante millones de espectadores.
¿Y ahora qué? Educación, poesía, teatro y… ¿boda a la vista?
Él mismo ha respondido a la pregunta del millón: «La educación, la literatura, la poesía, el teatro y la creación cultural serán los espacios desde los que intentaré aportar algo de belleza, pensamiento y humanidad al mundo». Un giro de guion que, por un lado, encaja con sus inquietudes artísticas y, por otro, deja la puerta abierta a lo que muchos ya rumorean: la posibilidad de formar una familia. Porque aunque en el comunicado no se menciona explícitamente, el titular de que «deja el sacerdocio para formar una familia» corre como la pólvora y, siendo honestos, cuadra con ese deseo de «abrir caminos» del que él habla.
Ojo, que nadie espere fuegos artificiales. El tono del mensaje es de agradecimiento profundo a Dios, a sus seguidores y a cada misión encomendada. Pero el subtexto está ahí, y en esta redacción ya hemos puesto el clip dos veces.
El silencio sobre los motivos exactos es un imán de especulaciones que ni la Iglesia ni las revistas dejarán pasar.
Lo que sí es seguro es que Damián María Montes no va a desaparecer. Su nuevo rumbo profesional apunta a la cultura y la educación, y si algo ha demostrado en todos estos años es que sabe moverse entre bambalinas con una inteligencia que ya quisieran muchos personajes del famoseo. La cuestión ahora es si la jerarquía eclesiástica emitirá algún comentario —poco probable, aunque alguna filtración siempre cae— y, sobre todo, cuánto tardará en llegar la primera exclusiva con su nueva vida en portada. Apuesten.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. No hay escándalo, pero el morbo de un cura mediático colgando la sotana para buscar el amor y el arte es puro combustible de quiosco.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Damián, que recupera su libertad; pierde la Iglesia, que se queda sin su rostro más televisivo.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En menos de un mes, alguna revista habrá sacado a su nueva pareja o sus primeros pasos lejos del altar. La pelota está en el tejado del corazón.







