La cita era en las oficinas de Meta en Nueva York, un escenario más propio del ‘tech bro’ que de una celebrity de su perfil. Kylie Jenner irrumpió en la Gran Manzana para presentar sus nuevas gafas inteligentes y convirtió un acto corporativo en una pasarela de archivo. La empresaria no solo desveló un gadget con su voz, sino que rescató una pieza de museo de la era Tom Ford para Gucci que dejó sin aliento a los expertos en moda.
Las Kylie Jenner x Meta Smart Glasses son la última incursión de la menor del clan Kardashian-Jenner en un territorio que domina con astucia: el de la marca personal. Con una silueta ovalada y fina, disponible en negro y carey, las gafas incorporan pequeños detalles de pedrería que guiñan el ojo a la estética personal de la empresaria. Son discretas, pero el verdadero golpe de efecto está en el ‘software’: al hablarles, un asistente de inteligencia artificial replica la inconfundible voz de Jenner. Un detalle ligeramente distópico, como ya han apuntado en la prensa estadounidense, pero indudablemente concebido para viralizarse.
El ‘look’ vintage de Gucci que eclipsó a la inteligencia artificial
Para un lanzamiento que navega entre el futuro y la distopía, Kylie decidió anclarse al pasado más glorioso de la moda. Su elección estilística no fue un ‘look’ tecnológico, sino una oda al ‘glamour’ noventero: un vestido palabra de honor en piel color ‘nude’, con una roseta tridimensional de estilo romántico brotando en el escote, extraído directamente del desfile de Otoño-Invierno 1999 de Gucci by Tom Ford. Una década que la generación Z idolatra y que la empresaria reinterpreta con la soltura de quien ha crecido entre ‘lookbooks’.
La pieza, un ‘halter dress’ de cuero ‘beige’ —una obra maestra del ‘prêt-à-porter’ de lujo—, fue localizada por el equipo de estilistas de Jenner, los hermanos Alexandra y Mackenzie Rose Grandquist, en el archivo de Tab Vintage, uno de los proveedores de cabecera de la ‘jet set’ californiana para ocasiones únicas.
Los complementos: un homenaje silencioso a la ‘maison’ italiana
Para completar el estilismo, Kylie Jenner se mantuvo fiel a la firma italiana con unas sandalias de tacón destalonadas Gucci Castello en un tono nude a juego con el vestido. La sobriedad de unos pendientes de plata de aro con tachuelas compensaba la exuberancia de la roseta del escote. Un ‘clutch’ negro mate y las uñas pintadas en tinta oscura enmarcaban el accesorio más carismático: sus propias gafas Meta, que no se quitó ni un segundo durante la sesión de fotos.
De la forma más inesperada, incluso al adentrarse en Silicon Valley, Kylie Jenner logra que al final todo gire en torno a la moda. Quizá sea esa su mayor habilidad como empresaria.
La frontera entre un lanzamiento tecnológico y un ‘fashion film’ de los noventa se diluyó en un solo acto de imagen cuidadosamente coreografiado.
El fenómeno de las celebrities que se apoderan de la tecnología
No es un caso aislado. Desde que Kim Kardashian entrara en el capital riesgo y Paris Hilton se convirtiera en una ‘gurú’ del metaverso, la prescripción del lujo tecnológico ha encontrado en los rostros televisivos un canal directo al consumo aspiracional. Con Kylie, la estrategia es más agresiva: no es solo imagen, es voz. Tener a una inteligencia artificial hablando como ella dentro de un accesorio que llevas puesto difumina las líneas entre el ‘merchandising’ y la relación parasocial con los fans.
La elección de un diseño de archivo de Tom Ford, a su vez, habla de la intención de legitimar este paso hacia la tecnología con un empaque de alta cultura pop. El padrino de la sensualidad noventera viste a la nueva ‘tech queen’ en la era de la IA generativa. No es un guiño cualquiera: es una declaración de intenciones.
Conviene recordar que Tom Ford definió una de las épocas más celebradas de Gucci con colecciones que hoy cotizan al alza en subastas y tiendas de archivo como Tab Vintage. Rescatar ese legado para un evento en unas oficinas de Manhattan rompe el protocolo habitual de la alfombra roja y lo acerca a un ejercicio de estilo que conecta con el público más joven, aquel que también consume sus reality shows. Con la vista puesta ya en 2027, la convergencia entre las casas de moda europeas y los gigantes tecnológicos de la Costa Oeste parece no solo imparable, sino cada vez más rentable para figuras como Kylie Jenner.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Kylie apuntala su faceta de ‘tech founder’ sin sacrificar su credibilidad como icono de moda, aunque la voz de la IA genere escepticismo.
- 💎 El detalle de lujo: El vestido Gucci de Tom Ford de 1999, localizado en Tab Vintage, es hoy una pieza de coleccionista que puede superar los 7.000 euros.
- 🗣️ El entorno cuenta: Su círculo de estilistas apuesta por el archivo y no por los grandes estrenos, lo que sugiere una estrategia calculada de culto a la nostalgia.







