Anabel Pantoja llegó a la televisión el verano pasado con la vitola de fichaje estrella. Hoy, un año después, se come las uñas por si el programa de citas ‘Amor o lo que surja’ no sobrevive al otoño. Según fuentes cercanas a la colaboradora, la sobrina de la tonadillera está “muy preocupada” por la audiencia del espacio, que en su última entrega marcó apenas un 6,8% de share, el peor estreno de la temporada en Telecinco.
El dato no es un tropiezo cualquiera. La cadena ha ido moviendo el dating show de franja y de día con la esperanza de remontar, pero cada reajuste ha sido otro batacazo. Y en Mediaset la paciencia con los formatos que no enganchan es más corta que una falda de verano.
El 6,8% que enciende todas las alarmas
El 6,8% de cuota de pantalla es, para que nos hagamos una idea, lo que otras tardes logra un documental de La 2. ‘Amor o lo que surja’ aterrizó con un concepto fresco —parejas que se conocen con carta blanca— pero las sobremesas de Telecinco le han bailado el agua con pocas ganas. Hubo un cambio de horario, luego una mudanza a la tarde y, en cada giro, el dato se ha quedado clavado en zona de descenso.
La franja no ayuda, cierto. Pero el formato tampoco ha sabido generar esos momentos de clip que se viralizan y que tanto abundan en otros realities de la casa. Y cuando falla el contenido, las cadenas miran el botón verde de cancelación sin demasiados remilgos.
Anabel, entre el plató y la encrucijada familiar
Esa fuente cercana que ha hablado con este medio asegura que Anabel “se lo pasa muy bien” en el programa y que le está cogiendo el gusto a su rol de colaboradora después de tanto tiempo fuera de los platós. Pero la realidad es tozuda: las cifras no acompañan y ella misma asume que, si el show cierra, su carta de presentación como el “gran fichaje” queda en humo.
Por si la presión laboral no bastara, la influencer arrastra un culebrón familiar de los que quitan el sueño. Su pareja David y su madre Merchi están distanciados y la chica no consigue que limen asperezas. Mientras, el culebrón Pantoja sigue con las heridas abiertas: su prima Isa y su tía Isabel apenas se hablan, y Anabel se ve en medio de un tablero en el que cualquier movimiento puede salir caro. Hace unos días fue al cumpleaños del hijo de Isa, evento al que Isabel Pantoja ni se asomó. Ahora teme que la cantante le recrimine haberse decantado por su hija.
Entre la audiencia que no remonta y la guerra fría de su clan, Anabel Pantoja baila en un alambre del que no quiere caerse.
La sobrina en medio de un polvorín: el precio de ser ‘la pantojita’
Hay quien piensa que a Anabel Pantoja le pesa demasiado el apellido. Otros, que la televisión actual no perdona a quien no genera espectáculo desde el minuto uno. Lo cierto es que su vuelta a los platós estaba diseñada para ser un acierto seguro pero se ha convertido en una moneda al aire. No es la primera vez que un miembro del clan Pantoja se sube a un proyecto televisivo que no arranca —ahí están los intentos de Isa o de Kiko Rivera—, pero en este caso la damnificada es la sobrina que nunca había liderado un formato como cara visible.
El programa necesita un giro de guion o un milagro que no se ve venir. Anabel, por lo pronto, repite en su círculo que lo está dando todo. Aunque en televisión, ya se sabe, darlo todo no basta si el share no te acompaña.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Cancelación laboral más guerra familiar, un pack que ni encargado.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la rumorología y pierde Anabel, que ve peligrar su vuelta soñada.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si el programa no remonta en dos semanas, la portada de Lecturas con la palabra ‘cancelación’ es segura. Anabel callará.







