Alberto San Juan planta cara a Cintora: ‘Dejemos la política, hablemos de mi película’

El actor acudió a ‘Malas lenguas noche’ para promocionar su película ‘La luz’, pero Jesús Cintora le sometió a un interrogatorio político que él sorteó con elegancia y algún que otro aviso. La entrevista acabó con un ‘somos colegas’ que no ocultó el pulso.

Alberto San Juan llegó al plató de Malas lenguas noche con un objetivo claro: vender su nueva película, La luz. Pero Jesús Cintora no estaba por la labor de hablar solo de cine. El resultado fue un pulso televisivo que duró casi veinte minutos y que dejó frases para el recuerdo, alguna sonrisa forzada y, sobre todo, una pregunta flotando en el ambiente: ¿está obligado un invitado a contestar lo que le pongan por delante aunque no tenga que ver con su visita?

El actor acudió al programa de RTVE de este fin de semana para promocionar el inminente estreno de La luz, donde interpreta a un sacerdote acusado de abusos sexuales. Pero, tras la pregunta de cortesía sobre la cinta, Cintora viró hacia la corrupción, el desgaste democrático y la extrema derecha. San Juan respondió a todo, pero no tardó en plantar cara: ‘He venido aquí a hablar de mi libro y debo hablar de la película. Ya sabes que si me picas, me enciendo. Sarah Santaolalla se queda corta a mi lado, pero debería hablar algo más de La luz‘. Un órdago en toda regla, con sonrisa incluida.

Un sábado noche con doble agenda

La secuencia fue casi cómica. Cintora, en lugar de poner el tráiler de la película –que era lo que tocaba–, siguió hilando sus preguntas con el filme. ‘Hemos visto el tráiler. ¿Quieres verlo otra vez?’, ironizó el presentador. ‘Pues no estaría mal’, replicó San Juan. Y, en efecto, no se emitió. El actor tuvo que malabarear cada respuesta para conectar con la temática de la cinta, pero la presión era evidente. El presentador quería titular político; el artista quería titular de cartelera.

San Juan, que no esconde su activismo, intentó ser cauteloso: ‘Estoy haciendo un gran esfuerzo para no decir nada que pueda ser susceptible de ser troceado en las redes sociales’. Y añadió que su objetivo era ‘dar titulares sobre la película’. Cintora, sin perder la sonrisa, le pinchó: ‘Has fracasado en ese intento. A ver si ahora vas a querer ser políticamente correcto’. La réplica de San Juan fue tan educada como firme: ‘No, pero quiero ajustarme a lo que estoy haciendo aquí esta noche, que es trabajar para promocionar una película’.

Cuando el entrevistador no suelta el guion político

El momento más tenso llegó casi al final, con la pregunta sobre la independencia judicial y el deseo de ciertos poderes de que caiga el Gobierno. San Juan contestó, pero lo hizo con la conciencia de que cada palabra podía convertirse en un ‘titularcillo’. La entrevista murió justo después de esa respuesta, casi como si ambos hubieran agotado el juego. Cintora cerró con un ‘somos colegas’ que, en ese contexto, sonó a broche diplomático.

Aquí es donde muchos espectadores se preguntaron si este formato, que mezcla información y entretenimiento, debería respetar más el motivo por el que el invitado acude al plató. Porque, seamos sinceros, el actor fue a vender una obra de arte, no a hacer campaña. Y aunque él mismo admitió que ‘si me picas, me enciendo’, dejó claro que no era su intención. Aquí es donde muchos espectadores se preguntaron si este formato, que mezcla información y entretenimiento, debería respetar más el motivo por el que el invitado acude al plató.

El periodismo de confrontación tiene su gracia, pero cuando el invitado pide hablar de cine tres veces y el presentador sigue lanzando política, el espectáculo no es del todo justo.

¿Hay que elegir entre el cine y la actualidad? El análisis de Cotilleo

Este tipo de pulsos no son nuevos. Nos recuerdan a aquella entrevista de Mercedes Milá a un político que acabó hablando de sus perros, o incluso a los primeros cara a cara de Ana Rosa Quintana. Pero aquí la diferencia es sutil: Cintora, periodista con vocación de debate, invitó a un perfil que sabía que iba a «encenderse». Y San Juan, actor con mucha trastienda, aceptó el reto pero quiso poner límites. Al final, la audiencia se quedó con una entrevista que fue más un forcejeo que una conversación.

Yo creo que ambos salen reforzados. San Juan demostró cintura para esquivar el barro sin parecer evasivo; Cintora, para llevar el programa a su terreno. Pero la película, que era lo importante, apenas tuvo un par de minutos reales de exposición. Y eso, en un espacio que se llama Malas lenguas, quizá no sea tan grave. Aunque, si el próximo invitado es un chef y le preguntan por la guerra de Ucrania, habrá que ver cómo lo vende.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 7/10. Tensión sin sangre, pero con suficiente roce como para que el clip recorra los grupos de WhatsApp.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana San Juan por aguantar el pulso sin perder las formas; pierde la promoción real de La luz, que apenas apareció en pantalla.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Dudo que Cintora pida disculpas; probablemente lo repita. Y San Juan seguro que volverá a conceder entrevistas, pero quizá con condiciones distintas.