La princesa Leonor cuelga el uniforme militar: el gesto que abre su nueva etapa

La heredera recibe la Gran Cruz al Mérito Aeronáutico y pone fin a una instrucción de tres años diseñada a medida de la futura jefa de las Fuerzas Armadas. En otoño, colgará el uniforme para estudiar Ciencias Políticas en la Carlos III y, con ello, se abre un nuevo capítulo en el

La princesa Leonor dijo adiós al uniforme este viernes en San Javier y, con ese gesto, abrió la puerta a una etapa que en Zarzuela llevan meses preparando. Tres años de academia militar quedan atrás y, a partir de otoño, la heredera se viste de civil para estudiar Ciencias Políticas en la Carlos III. Toda una declaración de intenciones para una futura reina que ya sabe lo que es saltar en paracaídas de noche.

Tres años, tres academias y un plan milimétrico

El periplo castrense de la Princesa de Asturias arrancó en marzo de 2023 con un real decreto diseñado ex profeso para ella. La idea era que completase un curso en cada una de las academias de los tres ejércitos, combinando instrucción técnica y proyección institucional. Un programa casi idéntico al que realizó su padre 38 años antes, pero con una diferencia clave: Leonor no ocupará plaza y ascenderá al ritmo de su promoción, sin prisa.

En Zaragoza se calzó las botas, cargó el fusil y se arrastró bajo alambradas como una cadete más. En Marín subió al mástil del buque escuela Juan Sebastián de Elcano a más de 50 metros de altura, y en San Javier se puso a los mandos de un Pilatus PC-21 al más puro estilo Top Gun. La imagen de la heredera pilotando en solitario sobre el Mar Menor, con su padre de copiloto, se ha convertido en uno de los iconos de esta etapa.

No todo fueron maniobras de vértigo: la princesa también se ha ganado el respeto de los mandos. El director de la Academia General del Aire, Luis González-Asenjo, lo resumió sin florituras: «Su esfuerzo, tenacidad, confianza en sí misma, responsabilidad y valor», dijo. Palabras mayores para una alumna que, pese a la protección que la rodea, ha querido ser una más entre sus compañeros.

Y por si alguien dudaba de su arrojo, ahí quedan los saltos en paracaídas —de día y de noche— que la convierten en la primera paracaidista de la Familia Real. Un detalle que, en clave de comunicación, dice más que cualquier discurso.

La princesa no es la misma que entró en Zaragoza. Lo dijo ella misma al recibir la Medalla de Oro de Murcia: «No soy la misma persona que llegó en 2023».

De vuelta a la universidad, ahora fuera del uniforme

Con el curso en San Javier finiquitado, toca guardar el mono de faena y preparar la mochila. En otoño, Leonor empezará Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III, un centro público español, siguiendo los pasos de su padre —que estudió Derecho en la Autónoma— pero con un giro propio. La elección de la carrera no es casual: conocimientos que complementan la formación militar y apuntan a un reinado con mayor peso institucional.

Mientras llega septiembre, la heredera disfrutará de unas merecidas vacaciones, lejos de los focos mediáticos que, sin embargo, ya están contando los días para verla sin el uniforme. Porque, seamos sinceros, el estilismo real es un territorio tan vigilado como las maniobras en el Pirineo. La prensa rosa ya prepara el cazamariposas para su nuevo armario civil.

El uniforme que cuelga y la corona que se forja

Si algo ha demostrado este tránsito por tierra, mar y aire es que la monarquía sabe jugar sus cartas simbólicas. Felipe VI también pasó por las academias antes de reinar, pero Leonor añade un plus: es la primera mujer que completará este recorrido y, a diferencia de su padre, lo hace sin la presión de un trono inmediato. La imagen de la heredera trepando por el mástil o saltando al vacío cala hondo en una opinión pública que desconfía de los líderes de despacho.

Ahora el reto es distinto: convertir esas habilidades en credibilidad política sin que el foco se desvíe hacia el color de la blusa. Zarzuela sabe que la próxima fase del plan Leonor se juega tanto en las aulas como en las portadas. Y en el equipo de comunicación de la Casa ya están trabajando para que cada imagen cuente la historia que quieren contar.

Por lo pronto, Leonor se ha ganado el derecho a un respiro. Ha demostrado que puede con el fusil y con el protocolo; veremos qué tal se le da el campus. La reina futura ya tiene un máster en disciplina antes de pisar la facultad. Y eso, en los tiempos que corren, vale su peso en oros.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Todo según el guion previsto. El uniforme se guarda, pero no hay crisis.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Leonor, que suma credenciales de acero. Pierde, momentáneamente, la prensa gráfica que se queda sin las fotos en la cabina del Pilatus.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En septiembre, portada de ¡Hola! con su nuevo look universitario, casi seguro. Y Zarzuela seguirá callada dosificando imágenes.