Isabel Pantoja, a sus 69 años, ha vuelto a colocarse en el centro de todas las miradas tras una aparición inesperada desde Nueva York, donde la artista continúa su nueva etapa profesional dentro de su gira por América. Lo que comenzó hace apenas unos días en Lima, Perú, como un regreso emotivo a los escenarios internacionales, ha terminado convirtiéndose en un viaje cargado de recuerdos, confesiones y emociones que han sorprendido incluso a sus seguidores más fieles.
1Isabel Pantoja está muy emocionada
En su arranque de gira, la cantante reapareció visiblemente emocionada, consciente de que está celebrando nada menos que 50 años de trayectoria musical, un aniversario que la ha llevado a reencontrarse con públicos de distintos países y generaciones. En Lima, su voz volvió a sonar con fuerza interpretando algunos de sus temas más icónicos, en un concierto que fue descrito como un inicio intenso y lleno de nostalgia, en el que el público respondió con una entrega absoluta.
Pero el verdadero punto de inflexión ha llegado ahora en Nueva York, una ciudad que para ella no es nueva, pero sí profundamente simbólica dentro de su carrera. Allí ha continuado con su gira y, además, ha sorprendido al conceder una entrevista televisiva en el programa Despierta América, algo que no ocurría desde hacía años. La conversación, conducida por el periodista Bryan Mejía, ha sido una de las más personales de los últimos tiempos para la artista, que se ha mostrado abierta, serena y visiblemente conmovida en varios momentos.
Durante la charla, Isabel ha hecho un recorrido por algunos de los episodios más importantes de su vida artística y personal, deteniéndose especialmente en uno de los momentos más duros de su historia: la muerte de su marido, el torero Francisco ‘Paquirri’ Rivera, fallecido el 26 de septiembre de 1984. La artista ha recordado con especial intensidad su regreso a los escenarios tras aquella tragedia, concretamente en diciembre de 1985 en el Teatro Lope de Vega de Madrid, un lugar que quedó marcado para siempre en su memoria.
“Te puedo recordar dos momentos muy importantes”, explicaba en la entrevista. “Cuando reaparecí tras la muerte de mi marido, en el Lope de Vega, en Madrid, con Marinero de luces. Terminé de cantar esa noche y poco después viajé a Nueva York, al Madison Square Garden, era mi primer viaje a esta ciudad”, relataba con una mezcla de orgullo y emoción.
Sobre aquel histórico concierto en Nueva York, Isabel ha sido especialmente contundente al describir su impacto emocional. “Lo que ocurrió no lo puedo contar con palabras, imposible. La ovación duró más de 15 minutos, sin cantar. Eso no se me olvidará jamás”, confesaba, dejando claro que aquel instante sigue siendo uno de los más grandes de su carrera.







