Trece años después de la muerte de Sara Montiel, su último marido ha decidido romper el silencio. Tony Hernández, el cubano que se convirtió en el cuarto esposo de la artista manchega tras casarse con ella en 2002, ha regresado al foco mediático con una entrevista que ha sacudido la crónica rosa este domingo. Ha sido el programa ‘Fiesta’, presentado por Emma García, el escenario elegido para que el periodista Saúl Ortiz viajara hasta Cuba y se sentara con él para conocer, de primera mano, su versión de los hechos.
El reencuentro con las cámaras llega en un momento especialmente simbólico: se cumplen veinticinco años desde que comenzó su historia de amor con la mítica actriz y cantante. Todo un cuarto de siglo que deja tras de sí polémicas, acusaciones y muchas preguntas sin responder. Hernández ha aprovechado la ocasión para plantar cara a quienes, durante años, le señalaron como un aprovechado que se acercó a Montiel únicamente por interés económico. Su respuesta ha sido contundente: niega cualquier montaje y defiende que lo suyo con Sara fue completamente auténtico.
Un amor que él defiende como real
Según ha contado en la entrevista, la relación que mantuvo con ella fue la de «un matrimonio normal», con todo lo que eso implica. Asegura que la artista estuvo enamorada de él y que compartían una vida íntima y cotidiana como cualquier pareja. Sin embargo, Tony Hernández reconoce que en algún momento algo cambió: «Al principio la vi muy ilusionada, pero luego no sé si es que vio el tirón de las televisiones o estas cosas…», deslizó con cierta melancolía, dejando caer que con el tiempo pudo sentirse instrumentalizado. Ha admitido que se sintió «utilizado» y que hoy lamenta los enfrentamientos que tuvieron hacia el final de su relación, algo que claramente aún le pesa.
Su matrimonio duró apenas un año, pero la sombra que dejó ha perdurado mucho más. Cuando regresó a Cuba tras la boda, recibió una llamada de Sara que lo cambió todo: ella le comunicó el fin de su relación argumentando que uno de sus hijos había enfermado. En los documentos del divorcio apareció una cláusula por la que el cubano renunció a una pensión compensatoria de mil euros mensuales durante diez años. Una cantidad que, según él, ocultaba algo mucho más significativo.
El testamento: una multitud de cambios
Una de las revelaciones más impactantes tiene que ver con las últimas voluntades de la artista. Tony Hernández cree que detrás de aquella ruptura repentina había algo muy concreto, alejarlo de su herencia. Y así fue. Sara no le dejó absolutamente nada.
Pero lo que más ha sorprendido es el número de veces que la artista modificó su testamento. Según ha desvelado, «ella cambió el testamento de once a doce veces», sin que él llegara a comprender del todo los motivos detrás de tantas revisiones. Aquella mujer poderosa e independiente vivió sus últimos años rodeada de una desconfianza constante hacia quienes la acompañaban. Al final, los únicos que se beneficiaron de su legado fueron Thais y Zeus Montiel, sus dos hijos con Pepe Tous, su tercer marido. El cubano fue muy directo sobre lo que rodeaba a la artista: «No le dejó nada a nadie más, y eso que todos vivían de ella».
Una herencia marcada por el fraude
El dinero que recibieron sus hijos estuvo muy lejos de lo esperado. Sara Montiel fue víctima de una estafa económica brutal a manos de su propio administrador, Francisco Fernández Peñalver, condenado en 2017 a dieciocho años de prisión por haberla despojado de prácticamente todo su capital. Aunque la artista consiguió sanear sus cuentas antes de morir, su patrimonio quedó muy mermado. Thais y Zeus heredaron su piso en el madrileño barrio de Salamanca, que vendieron por alrededor de tres millones de euros, una cifra absorbida en su mayor parte por las deudas y los gastos judiciales del escándalo. También asumieron la gestión de las sociedades inmobiliarias familiares ‘Linche S.A.’ y ‘Epi S.A.’, lo que les permitió mantener cierta estructura patrimonial.

