Que dos personas se lleven más de quince años sigue siendo uno de los prejuicios más resistentes y, a la vez, uno de los asuntos que más atención genera cuando una de ellas es famosa. La diferencia se convierte en etiqueta antes que en biografía: interés, crisis anunciada, oportunismo. Esta lista se fija en siete parejas con distancias de entre 17 y casi 40 años, todas con fechas de nacimiento y comienzos de relación documentados públicamente, y no en rumores de portada.
El criterio no es la duración ni la ejemplaridad: conviven matrimonios que siguen en pie después de dos décadas con rupturas que terminaron en los tribunales, como el divorcio de Rupert Murdoch y Wendi Deng o la guerra legal entre Johnny Depp y Amber Heard. Tampoco se ordenan de mayor a menor diferencia. Lo que las une es que todas han tenido que responder en público por el número que las separa, y que en ningún caso ese número explica gran cosa de lo que vino después.
3George Clooney y Amal: 17 años, gemelos y el fin del soltero de oro
Se conocieron en julio de 2013 en la casa que el actor tiene junto al lago de Como, presentados por un amigo común, y desde el principio la distancia de 17 años —él tenía 52 y ella 35— le pareció a él un muro. «No creía que tuviera muchas posibilidades con ella, porque era 17 años mayor y ella parecía tener todo lo que necesitaba», admitió en una entrevista con The New York Times publicada en febrero de 2025. La frase resume el giro del caso: el veterano soltero de oro, el hombre que en los noventa había apostado 100.000 dólares con Michelle Pfeiffer a que no volvería a casarse ni tendría hijos, era el que se sentía fuera de lugar ante una abogada de derechos humanos formada en Oxford y Nueva York, con causas propias —Assange, la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko, la asesoría a Kofi Annan sobre Siria— y ninguna necesidad de foco ajeno.
El 27 de septiembre de 2014 se casaron en Venecia, con ceremonia civil dos días después en Ca’ Farsetti, y en junio de 2017 llegaron los gemelos Ella y Alexander, cuando él tenía 56 años. Ahí el margen dejó de ser una anécdota romántica y se convirtió en aritmética: al cumplir 60, le dijo a su mujer que seguía pudiendo jugar al baloncesto en toda la pista, pero que dentro de 30 años tendría 90. De aquella conversación salió una forma de habitar el presente —concentrarse en «los próximos 20 o 25 años»— y una mudanza a una granja del sur de Francia, con ciudadanía francesa concedida en diciembre de 2025, para criar a los niños lejos de Hollywood. Doce años después del «sí, quiero», al recoger un León de Oro honorífico en Venecia en septiembre de 2026, explicó que ha dejado de dirigir para no pasar un año fuera de casa con dos hijos de nueve años.







