Un testamento es, sobre el papel, el último acto de voluntad de una persona. En la práctica, muchas veces es el primer capítulo de una guerra. Cuando el documento se abre ante notario o ante un juez, hay familias que descubren que el reparto no se parece en nada a lo que creían, que un papel firmado veinte años antes sigue vigente o que aparece un heredero del que nadie había hablado nunca. A partir de ahí, los abogados sustituyen a los hermanos y las conversaciones familiares se trasladan de las cenas de Navidad a los juzgados.
Esta lista reúne cinco casos de figuras públicas cuyos testamentos —o su ausencia— dividieron a sus familias de forma documentada: resoluciones judiciales, documentos notariales y escritos aparecidos años después. El criterio es ese, la existencia de un conflicto verificable y prolongado, y no el simple rumor de prensa, con litigios españoles, latinoamericanos y estadounidenses. En todos ellos se repite el mismo patrón: un patrimonio cuantioso, un documento ambiguo, desactualizado o inexistente, y unos herederos dispuestos a litigar durante años o incluso décadas.
3Juan Gabriel: un heredero reconocido y una guerra de presuntos familiares por el testamento
Cuando Juan Gabriel murió el 28 de agosto de 2016 en Santa Mónica, California, a los 66 años y por un infarto, el destino de su patrimonio parecía cerrado por un documento fechado en junio de 2014 en Quintana Roo. En él, Alberto Aguilera Valadez reconocía a cuatro hijos —Iván, Joan, Hans y Jean, todos con el apellido Aguilera Salas— y nombraba a Iván Aguilera heredero universal, con el abogado Guillermo Pous como albacea. El problema apareció enseguida: Joao Rosales y Luis Alberto Aguilera sostuvieron haber demostrado con pruebas de ADN que también eran hijos biológicos del cantante, y en abril de 2017 se vieron las caras con Iván por primera vez en un tribunal civil del condado de Broward, en Florida. Allí se hizo público el testamento, que no llevaba ni firma ni huella del artista, un detalle que el juez ordenó aclarar.
La ofensiva contra ese documento no se detuvo. En marzo de 2019, la Suprema Corte de Justicia de la Nación desestimó de forma definitiva la demanda de nulidad de Rosales, al que se le cerró cualquier recurso sobre la herencia. Pero la lista de reclamantes siguió creciendo: en 2023 un abogado afirmó tener un testamento anterior que repartía los bienes entre los cuatro hijos y acusó a Iván de falsificación; en mayo de 2025, Joe García contactó con Pous para exigir su parte alegando ser fruto de una relación del cantante con una prima hermana, versión que una sobrina del artista negó conocer. Ese mismo 2025 trascendió que el propio exalbacea había demandado al heredero y que otro grupo de letrados pedía apartarlo como administrador por impagos.







