Herencias envenenadas: clanes familiares de famosos que se rompieron para siempre tras leer un testamento

Un testamento es, sobre el papel, el último acto de voluntad de una persona. En la práctica, muchas veces es el primer capítulo de una guerra. Cuando el documento se abre ante notario o ante un juez, hay familias que descubren que el reparto no se parece en nada a lo que creían, que un papel firmado veinte años antes sigue vigente o que aparece un heredero del que nadie había hablado nunca. A partir de ahí, los abogados sustituyen a los hermanos y las conversaciones familiares se trasladan de las cenas de Navidad a los juzgados.

Esta lista reúne cinco casos de figuras públicas cuyos testamentos —o su ausencia— dividieron a sus familias de forma documentada: resoluciones judiciales, documentos notariales y escritos aparecidos años después. El criterio es ese, la existencia de un conflicto verificable y prolongado, y no el simple rumor de prensa, con litigios españoles, latinoamericanos y estadounidenses. En todos ellos se repite el mismo patrón: un patrimonio cuantioso, un documento ambiguo, desactualizado o inexistente, y unos herederos dispuestos a litigar durante años o incluso décadas.

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Cantinflas: el testamento que condenó a su único hijo a pelear durante años contra un fideicomiso

Mario Moreno Reyes murió el 20 de abril de 1993 de un cáncer de pulmón y dejó un testamento, fechado el 20 de diciembre de 1988, en el que nombraba heredero universal a su único hijo, Mario Arturo Moreno Ivanova. Pero seis semanas antes de fallecer, el 4 de marzo de 1993, el cómico había firmado en Houston ante la notaria Melvy A. Reyna la cesión de los derechos de 39 de sus 47 películas a su sobrino y colaborador Eduardo Moreno Laparade. El hijo sostuvo siempre que aquel documento era fraudulento: que se había firmado sobre una hoja en blanco cuando su padre ya estaba deteriorado por la quimioterapia, y que la propia notaria acabó declarando que nunca vio a Cantinflas estampar su firma. Desde entonces, las regalías que Columbia Pictures pagaba por aquellas cintas quedaron retenidas en un fideicomiso en Estados Unidos, sin que ninguno de los dos pudiera tocarlas mientras durase el pleito.

El litigio arrancó prácticamente el mismo día de la muerte del actor y se prolongó 21 años. En 2013 el Séptimo Tribunal Colegiado en materia civil del Distrito Federal dio la razón al sobrino y, en 2014, la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó el amparo del hijo, convirtiendo la sentencia en definitiva. Moreno Ivanova, que había denunciado la desaparición de la fortuna paterna —calculada en unos 70 millones de dólares, de la que solo encontró 13.000 pesos en una cuenta de Banamex—, murió el 15 de mayo de 2017 de un infarto, a los 57 años. Su fallecimiento cerró el círculo: Cantinflas había dejado además un fideicomiso para sus tres nietos cuya entrega estaba condicionada a que muriera su hijo, de modo que aquellos nietos tuvieron que esperar 24 años para reclamarlo.