Última hora: Ana Obregón confiesa el triste motivo por el que vende su mansión de Mallorca

Ana Obregón ha roto su silencio sobre uno de los asuntos que más interés ha despertado en los últimos meses: la venta de su emblemática casa de Mallorca. Aunque hasta ahora había evitado pronunciarse sobre la operación inmobiliaria, la actriz ha dejado entrever el verdadero motivo por el que ha decidido desprenderse de una propiedad que ha marcado gran parte de su vida.

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Una mansión repleta de recuerdos

Ana Obregón llorando. (Foto: YouTube)
Ana Obregón llorando. (Foto: YouTube)

Durante un encuentro con la prensa a la salida del programa ‘Y ahora Sonsoles’, la presentadora reconoció que la vivienda está cargada de emociones difíciles de gestionar. No quiso entrar en demasiados detalles, pero sí admitió que regresar a ese lugar supone revivir algunos de los momentos más felices de su vida, aunque también algunos de los más dolorosos.

«Es que sabes qué pasa, que son sentimientos muy encontrados. Tengo las sonrisas que tapan el dolor, los recuerdos de mis padres, de mi niño«, confesó Ana Obregón visiblemente emocionada. Unas palabras con las que dejó claro que el peso de esos recuerdos ha terminado siendo determinante.

La actriz mantiene desde hace décadas un estrecho vínculo con Mallorca, destino en el que ha pasado gran parte de sus veranos junto a su familia. Allí vivió momentos inolvidables con Aless Lequio, fallecido en 2020 tras una dura batalla contra el cáncer, una pérdida que cambió para siempre su vida. A ese golpe se sumó posteriormente el fallecimiento de sus padres, con quienes mantenía una relación muy estrecha.

Por ello, cada regreso a la isla supone para Ana Obregón un viaje constante al pasado. La finca no solo representa años de felicidad familiar, sino también la ausencia de las personas que más ha querido. Aunque evitó explicar con profundidad los motivos de la venta, sus declaraciones dejan entrever que el componente emocional ha pesado más que cualquier otra consideración.

Pese a todo, la presentadora también vive una nueva etapa marcada por la ilusión que le aporta la pequeña Anita, que se ha convertido en el centro de su vida. Preguntada por cómo se encuentra la niña, respondió con una amplia sonrisa: «Fenomenal. Está para comérsela«, dejando claro que también está construyendo nuevos recuerdos que le ayudan a afrontar el duelo.

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