Rocío Carrasco ha vuelto a emocionar al hablar de la figura de Rocío Jurado, pero esta vez lo ha hecho desde un lugar muy distinto al habitual. Lejos de centrarse en la artista que conquistó los escenarios o en el icono de la música española, la hija de ‘la más grande’ ha abierto una ventana a la faceta más íntima de su madre y ha realizado una confesión que ha sorprendido a muchos.
2Rocío Carrasco no quiere que nadie olvide a su madre
La hija de la cantante sostiene que la imagen pública de su madre quedó durante años reducida a determinados estereotipos, cuando en realidad fue una mujer mucho más compleja y avanzada para su época. Defiende que Rocío Jurado fue una auténtica pionera, especialmente por la forma en que dirigió su carrera artística y por su empeño en compatibilizar su vida profesional con la familiar.
En este sentido, Carrasco recuerda que la música era la gran pasión de su madre, algo a lo que nunca estuvo dispuesta a renunciar. Sin embargo, eso no significó dejar de lado a sus hijos.
Según relata, Rocío Jurado luchó por encontrar un equilibrio que en aquellos años apenas existía para las mujeres. Quería desarrollar plenamente su carrera sin renunciar a formar una familia, un objetivo que, a juicio de su hija, consiguió alcanzar.
«A nosotros no nos faltaba absolutamente de nada, ni emocional ni de ningún tipo«, afirma con rotundidad. Una declaración con la que desmonta la idea de que el éxito profesional de la artista pudiera haber afectado a su papel como madre.
Otra de las confesiones más personales llega cuando Rocío Carrasco reconoce que trabajar en este documental ha tenido un importante efecto terapéutico. Volver a escuchar la voz de su madre, revisar imágenes inéditas y enfrentarse a recuerdos que durante años había evitado le ha permitido avanzar en un proceso de duelo que considera todavía presente.
«Esto es terapia de choque«, asegura. Explica que, gracias a este trabajo, ha conseguido escuchar determinadas grabaciones y ver imágenes que antes le resultaban imposibles de afrontar. Poco a poco, dice, ha aprendido a convivir con la ausencia de su madre desde una perspectiva mucho más serena.
Para Carrasco, uno de los momentos más especiales del documental es la recuperación de una conocida conversación de Rocío Jurado con Jesús Quintero, donde la cantante reflexionaba sobre su propia existencia y compartía dudas, inquietudes y pensamientos que muy pocas veces mostró públicamente.
La hija de la artista considera que esa parte más vulnerable también merece ser conocida, porque demuestra que detrás del enorme icono de la música existía una mujer que se hacía preguntas, que tenía incertidumbres y que afrontaba los mismos miedos que cualquier otra persona.
Lejos de idealizarla, Rocío Carrasco insiste en que el documental pretende mostrar una imagen sincera y auténtica de Rocío Jurado, sin artificios ni relatos construidos para engrandecer su figura.
Precisamente por eso, rechaza compararse con ella cuando le preguntan qué parte de aquella mujer permanece en su propia personalidad. «No le llego ni a la suela del zapato», responde con humildad.
Aun así, reconoce que sí conserva el legado más importante que pudo recibir de su madre: una escala de valores basada en la honestidad, la sinceridad, la generosidad, la prudencia y la compasión.
Son esos principios, más allá de la fama o del éxito artístico, los que Rocío Carrasco considera la verdadera herencia de Rocío Jurado. Una confesión cargada de emoción con la que vuelve a reivindicar la figura de una mujer que, según defiende, todavía tiene mucho que enseñar a las nuevas generaciones y cuya historia sigue despertando un enorme interés veinte años después de su fallecimiento.







