Carlos Lozano ha cambiado las ovejas por las cámaras —o bueno, casi—. El mítico presentador de Operación Triunfo está de vuelta en Telecinco con un nuevo programa diario de citas, Amor o lo que surja, y mientras tanto, un amigo le cuida el ganado en el pueblo. La televisión ha vuelto a llamar a su puerta gracias a un reality, el casting más largo y sincero del madrileño.
El espacio ya está en emisión desde hace apenas una semana en la sobremesa de la cadena, con un arranque discreto pero con todas las miradas puestas en las comparaciones con Mujeres y Hombres y Viceversa. Y Lozano, lejos de esquivarlas, las aplaude.
Así es ‘Amor o lo que surja’: el nuevo dating show diario
Producido por Bulldog TV, el programa aterriza de lunes a viernes a las 15:45 horas con Anabel Pantoja y Ana Santiago como ‘consejeras del amor’. Una fórmula que mezcla pretendientes de todas las edades —desde chavales de 18 hasta señoras de 70—, sillas del amor que deciden quién se queda y quién se va, y hasta bailes de música lenta. En definitiva, un cóctel que mira de reojo al formato que arrasó en su día en la misma franja.
“¿Cómo no va a haber comparaciones? Y yo encantado, porque Mujeres y Hombres y Viceversa fue un pedazo de formato que arrasó en audiencia”, confesaba en una entrevista con verTele, donde detallaba que el escenario es mucho más grande y se han incorporado novedades como la posibilidad de que los participantes se levanten y se marchen si no están a gusto.
El propio presentador asegura que su papel será similar al que desempeñó en Operación Triunfo: dar el protagonismo a la gente y limitarse a “dirigir el cotarro”. De hecho, ya avanza que muy pronto le veremos llorar en alguna entrega: “Hay cada historia… Hay historias muy fuertes de gente que está sola”.
El ‘casting’ involuntario: de ganar GH Dúo a presentar en una semana
Lo más curioso del regreso de Lozano es la ruta. El presentador se había retirado al campo, “prejubilado” y rodeado de ovejas y gallinas, cuando le llegó la oferta de participar en Gran Hermano Dúo 4. Su familia le dijo que ni lo pensara, que se quedara donde estaba. Él hizo caso omiso, entró en la casa, ganó el maletín y, a la semana, Telecinco ya tenía sobre la mesa una propuesta para él.
“Yo no me lo esperaba”, reconoce, aunque no es la primera vez que le ocurre. En 2016, tras ser finalista de GH VIP 4, Mediaset le puso al frente de Granjero busca esposa. Ahora la historia se repite diez años después con un formato mucho más ambicioso. Una especie de casting encubierto que él niega que estuviera pactado: “Hay gente que cree que estaba cantado y otra que no. ¿Y qué vas a hacer? Son opiniones”.
Lo que sí admite es que su paso por el reality le ha cambiado. “Ahora soy un Carlos Lozano más sosegado y tranquilo, y que llora más. Pero yo he llorado siempre”. Y de paso, ha tenido que organizar un dispositivo logístico para que su ganado no se quede desatendido mientras graba: “Tengo que dejar a un amigo cuidándome las ovejas y las gallinas. Cuando termino, me voy de noche a encerrar al ganado, limpiar las cuadras y darles de comer”.
Gran Hermano se ha convertido en el casting más largo y sincero de Carlos Lozano. Y esta vez el premio no es un maletín.
El bucle Lozano: ¿estrategia de Telecinco o pura química con la audiencia?
Que Telecinco haya rescatado dos veces a un presentador a través de un reality no es casualidad. El formato le sirve al espectador para redescubrir a figuras que hace años ocupaban el prime time y, de paso, testar si el público está dispuesto a volver a verlas cada tarde. En 2016 funcionó con Granjero busca esposa; en 2026 lo intentan con este dating show diario en un momento en el que los programas de amor funcionan bien en la cadena —La isla de las tentaciones, Casados a primera vista o First Dates son ejemplo de ello—.
El propio Lozano lo resume con una metáfora impecable: “Yo soy un soldado de la televisión y estoy aquí para ayudar a subir a la cadena”. Los primeros datos no acompañan, pero el presentador lo relativiza: “Ya fuimos los primeros mucho tiempo, ¿no? Todo evoluciona y todo cambia. No podemos estar todo el rato siendo los primeros”.
En cualquier caso, el madrileño vuelve a demostrar que no hay que darle nunca por jubilado. A sus 63 años, tiene claro que si algún día toca irse porque es mayor, se irá sin dramas. Pero mientras tanto, con las ovejas cedidas y la ilusión intacta, está dispuesto a hacer de Amor o lo que surja una novela diaria sin fin, por la que ya ha soltado más de una lágrima.
La única certeza es que la tele y Lozano tienen una relación de ida y vuelta que no entiende de edad. Y que, como él dice, a un reality no se puede ir “con un papel, con una estrategia o con una carpeta”. De eso sabe un rato.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. No hay puñaladas traperas, pero el regreso de un clásico siempre tiene su punto de nostalgia y algún que otro pellizco.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Lozano, que suma un nuevo programa a los 63. Pierde la ‘prejubilación’ en el campo, aunque el ganado sigue bien atendido.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si el dating show remonta en audiencia, Telecinco renovará rápido. Si no, a lo mejor Lozano vuelve a criar corderos antes de lo previsto.







