Gabriela Guillén atraviesa uno de los momentos más complicados de los últimos años. La empresaria y colaboradora televisiva ha revelado que, tras regresar de su participación en ‘Supervivientes 2026’, se encontró con una situación que jamás habría imaginado: su socia había abandonado el negocio que compartían y, además, había dejado tras de sí una deuda de 60.000 euros que ahora amenaza con poner en jaque la continuidad de la empresa. Una circunstancia que ha dejado a Guillén profundamente afectada, especialmente por el vínculo personal que mantenía con la otra implicada.
1Gabriela Guillén ha roto su silencio
La propia Gabriela ha reconocido públicamente que lo que más le duele de toda esta situación no es únicamente el problema económico, sino el sentimiento de decepción que arrastra desde que descubrió lo ocurrido. «Me duele más la traición que el pufo», ha llegado a manifestar al hablar sobre un conflicto que mezcla negocios, amistad y familia. Según ha explicado, la relación entre ambas iba mucho más allá del ámbito profesional, ya que su socia es también la madrina de su hijo, una circunstancia que hace aún más difícil asumir lo sucedido.
Cuando puso en marcha su centro de estética en 2024, Gabriela Guillén lo hizo con la ilusión de sacar adelante un proyecto propio. El negocio nació como una apuesta compartida entre dos personas que mantenían una estrecha relación de confianza y que participaban en la empresa al cincuenta por ciento. Sin embargo, todo cambió de manera repentina cuando, según relata la empresaria, su socia decidió desvincularse sin ofrecer explicaciones claras ni mantener contacto posterior.
La situación se volvió todavía más desconcertante cuando intentó ponerse en comunicación con ella. «Me ha bloqueado», ha asegurado Gabriela, dando a entender que cualquier posibilidad de aclarar lo ocurrido se ha visto frustrada desde el primer momento. La falta de respuestas ha aumentado la incertidumbre y ha complicado la búsqueda de soluciones para una empresa que, de la noche a la mañana, quedó en una posición extremadamente delicada.
La deuda de 60.000 euros es uno de los aspectos que más preocupan a la colaboradora. Según ha explicado, ese dinero estaría relacionado con diversos compromisos económicos pendientes, entre ellos pagos vinculados al funcionamiento diario del negocio. Entre las obligaciones que deben afrontarse figuran cuestiones relacionadas con impagos, salarios de empleados y el alquiler del local, gastos que resultan imprescindibles para mantener la actividad empresarial.
Por ello, Gabriela Guillén asegura que se ha visto obligada a asumir una responsabilidad que no esperaba encontrar a su regreso. Mientras intentaba reincorporarse a la normalidad después de la experiencia televisiva, descubrió que la realidad era mucho más complicada de lo que imaginaba. «Lo dejó todo tirado», ha afirmado al describir cómo encontró la situación del centro de estética tras la marcha de su socia.
A nivel emocional, el golpe ha sido considerable. La empresaria ha reconocido sentirse «bastante afectada», una reacción comprensible teniendo en cuenta que no solo está afrontando un problema económico de gran magnitud, sino también la ruptura de una relación personal que consideraba sólida. La confianza depositada durante años en una persona cercana ha terminado convirtiéndose en uno de los aspectos más dolorosos de toda esta historia.







