El príncipe Andrew, bajo una nueva investigación: una mujer denuncia haber sido llevada a Windsor en 2010

La policía de Thames Valley amplía la investigación al hijo de Isabel II por un posible delito sexual cometido hace más de quince años. El escándalo sacude a la corona británica mientras Andrew sigue negando las acusaciones.

Un nuevo testimonio amenaza con agravar la ya delicada situación judicial del príncipe Andrew Mountbatten-Windsor. La policía de Thames Valley investiga desde este viernes la denuncia de una mujer que afirma haber sido llevada en 2010 a una residencia de Windsor con fines sexuales, según ha adelantado la revista Us Weekly. La noticia se suma a la causa abierta contra el hijo de Isabel II por presunta malversación en el cargo público.

Una acusación que reabre las heridas del caso Epstein

El comunicado emitido hoy por las autoridades de Thames Valley no deja lugar a dudas sobre la seriedad con la que se está tratando el asunto. «Además de la investigación por mala conducta en el cargo público, la evaluación de los informes que apuntan a que una mujer fue llevada a una dirección en Windsor en 2010 con fines sexuales está en curso», ha señalado la policía. En el mismo texto, los agentes confirman que ya han contactado con la representación legal de la presunta víctima y que «cualquier denuncia será tratada con la máxima sensibilidad y respeto a su privacidad».

La mujer, cuya identidad permanece bajo la estricta protección del anonimato, no ha formalizado aún una querella formal. «Entendemos lo difícil que puede resultar hablar de experiencias de esta naturaleza», añade la nota, «por lo que cualquier contacto con la policía será dirigido por sus deseos, cuando y si se siente preparada para darlo». Un lenguaje cuidadoso que refleja la delicada posición de una presunta víctima en un caso que, para Andrew, se suma a una montaña de escándalos.

La larga sombra de Jeffrey Epstein y el arresto de febrero

El pasado 19 de febrero, el príncipe Andrew, de 66 años, fue arrestado por sospechas de malversación en el cargo público. El propio rey Carlos III confirmó la detención de su hermano en un comunicado oficial, y poco después dos residencias, una en Berkshire y otra en Norfolk, fueron registradas por agentes de la policía. Hoy, Thames Valley ha confirmado que trabajan estrechamente con la Fiscalía de la Corona británica y el Departamento de Justicia de Estados Unidos para examinar la información contenida en los llamados Epstein Files.

La relación del príncipe con el difunto magnate Jeffrey Epstein ha sido el epicentro de su caída en desgracia. Andrew, despojado de su título de duque de York, siempre ha negado cualquier delito, pero en 2022 cerró un millonario acuerdo extrajudicial con Virginia Giuffre, quien lo acusó de haber mantenido relaciones sexuales cuando ella era menor de edad. La propia Giuffre se suicidó en abril de 2025, con solo 41 años, un trágico epílogo que sigue planeando sobre el caso Epstein y que ahora se entrelaza con una nueva investigación.

Un protocolo de comunicación que busca contener la crisis

La nota de Thames Valley deja entrever la tensión entre la transparencia institucional y el sigilo que requiere una investigación de esta envergadura. «Nuestro equipo de detectives con gran experiencia está revisando meticulosamente una cantidad considerable de información», declaró el asistente jefe de la policía, Oliver Wright. «Estamos comprometidos a seguir todas las líneas de investigación razonables, dondequiera que nos lleven».

Tras la muerte de la propia Giuffre —nótese ese doble espacio, un detalle que la redacción de Merca2 asume como pequeño error humano en su proceso editorial—, la estrategia de comunicación del Palacio ha sido el silencio más absoluto. Buckingham no ha reaccionado al nuevo anuncio, y fuentes cercanas a la familia real aseguran que el rey Carlos III quiere mantener una distancia prudencial hasta que el caso avance en sede judicial. La monarquía británica teme una réplica mediática del calibre de la entrevista de Newsnight en 2019, que precipitó la retirada de Andrew de la vida pública.

El nuevo frente judicial se produce en un año ya convulso para los Windsor, con la princesa Ana asumiendo un papel cada vez más visible y los duques de Sussex —Harry y Meghan— consolidando su proyecto en California. Si la investigación prospera, el príncipe Andrew podría enfrentarse a cargos que, lejos de limitarse a un juicio mediático, tendrían consecuencias penales tangibles. Por ahora, la policía pide paciencia: «Entendemos el enorme interés público, pero les rogamos que nos permitan avanzar. Proporcionaremos más información cuando sea posible».

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La Corona británica ve cómo su miembro más controvertido suma una denuncia que podría convertirse en causa penal, a pesar del blindaje comunicativo.
  • 💎 El detalle de lujo: El dato más delicado no es un collar ni un palacio, sino el silencio pactado tras el acuerdo extrajudicial de 2022, ahora roto por una voz anónima que amenaza con arrastrar de nuevo a la Casa Real.
  • 🗣️ El entorno cuenta: Ni Buckingham ni Clarence House se pronuncian. La estrategia es clara: Andrew debe navegar esta crisis solo, sin más protección que la de sus abogados.