Lo que nunca se ha contado de Letizia Ortiz: problemas económicos, una prima vagabunda y un plato de acelgas

Que alguien de tu familia sea Reina no significa que tu vida esté solucionada a nivel económico. A este respecto, sobre los más allegados de doña Letizia se han dicho auténticas barbaridades. Llegó a comentarse que, cada mes, un helicóptero de la Casa Real se posaba sobre la casa de la abuela de la soberana y lanzaba fajos de billetes. La rumorología ha llegado a tal punto que se ha asegurado que otros familiares de la Reina fueron agraciados con bloques de pisos. Sin embargo, esto no son más que leyendas urbanas. La realidad es muy diferente.

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Plato único, acelgas

La infancia y adolescencia de Letizia Ortiz pueden clasificarse como precarias. En su casa no había lujos. Apenas llegaban a final de mes. Jesús Ortiz trabajaba como periodista en una radio de Oviedo y Paloma Rocasolano ejercía de enfermera. Según el primo de la Reina, David Rocasalono, en el hogar de sus tíos “se desayunaba, se comía y se cenaba un plato de acelgas al día”.

Para Telma, Erika y  Letizia era una fiesta ir a casa de su primo: “Cuando mis primas venían a mi casa, encontraban cosas que ellas no se podían permitir. Me vaciaban la nevera de yogures y refrescos. Mis padres se habían trasladado a Luxemburgo por cuestiones laborales y yo, que con 17 años vivía solo en el pequeño chalé de la calle los Naranjos, comparado con ellas, era el rico de la familia.  O sea, el que se podía comprar unos yogures”, escribió David Rocasolano en su libro Adiós, Princesa.