Máxima y Letizia son dos reinas que comparten muchas cosas.Sobre todo el final de las vidas de sus hermanas queridas. Letizia enterró a Érika poco después de empezar su relación el, por aquel entonces, Príncipe Felipe. Máxima ha sufrido el mismo dolor hace solo unos días cuando tuvo que dar sepultura a los restos mortales de su hermana, Inés.

 

La frágil Inesita

Hace años que Inés arrastraba problemas psicológicos que habían desembocado en una profunda depresión y anorexia. Estas dos circunstancias hicieron que la hermana pequeña de Máxima fuera ingresada en una clínica psiquiátrica de Buenos Aires. Sin embargo, nunca se recuperó del todo. Su fragilidad dificultaba la relación familiar. Discutía frecuentemente con su madre. Era muy complicado llegar a ella.

Los Zorreguieta respiraron aliviados cuando Inés les comentó que se iba con su novio a Panamá para empezar una nueva vida. Allí trabajó para la ONU. Tenía ganas de formar su propia familia y fue una época en la que se mostraba alegre. Sin embargo, sus planes se fueron al traste y la pareja rompió la relación. Inesita regresó a Argentina y se enroló en el Ministerio de Desarrollo Social. Fue en esos días cuando Máxima le sugirió que se instalara en Holanda. Conocía de su inestabilidad y quería tenerla cerca. Los Zorreguieta sabían que era un problema que Inés viviera sola pero no pudieron hacer nada dado que era mayor de edad y no había nada alarmante en su comportamiento.