Kiko Rivera, primogénito de Isabel Pantoja, siempre ha nadado en la abundancia. Sin embargo, a día de hoy, a pesar de sus vacaciones de lujo en Canarias, se queja de su mala situación económica. Rivera siempre ha sido muy de “su gente”, esto es, él mismo ha reconocido públicamente que le gusta pagar siempre a sus amigos. Una forma de demostrar que está forrado -a nivel psicológico, daría para analizar si existe un cierto sentimiento de soledad e inseguridad en el joven-. No le duelen prendas en reconocer que ha sido un derrochador. Lo hizo en Gran Hermano, donde reconoció que había llegado a ganar casi 5 millones de euros. ¿Dónde está ahora esa fortuna? Seguimos los hitos que llevaron a Kiko Rivera a la ruina.

UN NIVEL DE VIDA DEMASIADO ELEVADO: CASAS Y COCHES DE LUJO

A todo ello hay que sumar, además, el propio gusto de Kiko Rivera por darse a la dolce vitta: vacaciones a todo tren, alquiler de viviendas de lujo -algunas de famosos futbolistas, por el mero hecho de fardar ante sus amigos y líos-, leones en los cumpleaños, comprar dos motos de agua, hacerse con un Mercedes Clase A que mínimo cuesta 27.000 euros y que, conociendo a Rivera, se acercaría más a los 45.000 euros con todos los extras que pudiera soñar… y su deuda con Hacienda. Sí, también tiene deudas con las arcas públicas. De hecho, parte de su sueldo en Gran Hermano Dúo estuvo embargado.

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